Poemas Carina
Carina Radilov Chirov (Argentina)
de: Lo tuyo es puro teatro
si hubiera leído más dartagnan y menos intervalo
y corin tellados mugrosos del canje
sentimental, efusiva, tórrida educación amorosa
viendo viñetas a la siesta en la rotura del verano
impío, con asistencia mecánica respiratoria
pies remojados en un fuentón rojo plástico
puesto al bochorno de las dos por madre
a las cuatro jugaríamos con agua entibiada al sol
a las seis el baldeo del patio
a las ocho mudaríamos la tv a la puerta de la cocina
a las nueve cenaríamos afuera
a las once el estropicio del día estaba consumado
pero habitaba novelas con parejas barrocas en las tapas,
torsión de los vestidos, labios en flor, palabras frígidas
soñaba raptos y arrebatos
cabalgaba la cama
amanecía árida
montaba la bici
pedaleaba hasta el canje
cambiaba las revistas
a veces traía
algún condorito Leer más 
Poemas
Ricardo Montiel (Venezuela)
A LOS FABRICANTES DE CELEBRACIONES
Son tantos los días para celebrarlo todo.
Día para celebrar a las madres
a los uniformados
a los médicos
y hasta a los abogados.
Son tantos los días que se pasan por alto.
Día para celebrar los trazos ardientes en las pieles de verano
la lectura masiva de los acontecimientos censurados
el recuerdo que atraviesa ileso la espuma salada
las migajas de amor milagrosamente halladas en el pan de ayer.
DIOS EN LA TIERRA
Blues abre los ojos
no me desampares ni de noche ni de día.
Dios en la tierra.
Dios encarnado.
Blues contra la neurosis de apartamento.
Blues lobotómico.
Dios en la tierra.
Dios desesperado,
hágase tu voluntad aquí y en el aeropuerto.
Blues aromático,
espiga y llanto sabio
espía de la salvación.
Blues lavaplatos.
Blues colectivo.
Blues oficina,
no me desampares ni de noche ni de día.
Dios en la tierra.
Héroe anónimo de tren,
hágase tu voluntad aquí y en los cielos migratorios,
en la lluvia que no cesa,
en la hipócrita sonrisa de payaso.
Blues nunca me dejes blues.
Corta las cuerdas.
Destruye el piano.
Renuncia a todo y vive conmigo y mi voluntad.
Dios en la tierra.
Dios esclavo del sur.
Dios preñado de acordes,
doce compases,
boca de séptima dominante,
no me desampares ni de noche ni de día.
Blues caricia por correspondencia
Blues mis entrañas puertas abiertas.
Así sea. Leer más 
El cuerpo al desnudo o sobre los hábitos de la transparencia
Valmore Muñoz Arteaga (Venezuela)
I
Dice Octavio Paz que el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia. La transparencia es un misterio que apenas se percibe desde una categoría superior del sentido definido como sensus o inteligencia afectiva, otros lo definen dentro de la razón sensible y otros, entre ellos, María Zambrano, como razón ardiente. Una razón que comprende desde un tránsito lento, profundo y por entero del ser-en-el-mundo, es decir, comprender no como un conocimiento que luego se ejercitará en una actividad, más bien, como el propio ejercicio de esa actividad. Comprender es, en estos términos, como apunta Cristina García Santos, ser capaz de, saber habérselas con, nombrar una destreza en la que no interviene la diferenciación abstracta entre un saber teórico y un saber práctico. ¿Consecuencia? Poder-ser respecto a algo. Poder-ser respecto a tu desnudez. Y ese poder-ser se constituye sobre la base de devorar esa desnudez mientras que ella nos devora, enredarnos en ella, confundirnos en ella hasta que seamos ella misma.
La desnudez nos muestra los desfiladeros del cuerpo que, jugando un poco con algunas ideas de María Zambrano, solamente cuando se les ve allá abajo el oscuro fondo se sienten como abismo, lugar de caída y despeñamiento. Nietzsche veía ese despeñamiento como la posibilidad de vinculación con lo real a través de su capacidad de irradiar sentido. La desnudez irradia así como cuando tu cuerpo se reparte en mi cuerpo y me reparto en el suyo. La desnudez es la posibilidad de respirar juntos, al mismo tiempo y en la misma frecuencia, cuando estamos desnudos. La desnudez son nuestros cuerpos desnudos compartiendo una misma carnalidad dotada de existencia. Plenitud del desgarramiento. Tu desnudez y mi desnudez, nuestras desnudeces que es una sola latiendo es, al mismo tiempo, una mesa cubierta de frutas que brillan de jugosas. Cerramos los ojos y la confusión de olores, texturas y sabores dan forma al informe cuerpo de la transparencia. Cerramos los oídos y escuchamos las incandescencias de todos los grillos que se agitan con hambre desde nuestra desnudez. Leer más 
Presentación del Dossier de Octavio Armand
Johan Gotera – Editor Invitado (Venezuela)
¿Qué plazos debe cumplir una fuerza para mostrarse en toda su magnitud? Los aciertos de Octavio Armand alcanzaron su madurez irreprochable hace 30, 40 años, y sin embargo, la exigencia de su obra pudiera responder por el lugar arisco, casi inaccesible, que ocupa en nuestra literatura. Ni su ensayo ni su poesía toleran al lector descuidado o negligente. Sólo aquel que quiera transformarse y permanecer bajo un desafiante disturbio de los sentidos podrá alcanzar los frutos de ese árbol de incontables ramas. Pensemos, mejor, en las formas del erizo. “El hecho de que lo puedas oír no quiere decir que lo conocerás”, advierte en este Dossier Miguel Ángel Campos. Leonardo Rodríguez hablará por su parte de un difícil nacimiento y Luis Moreno Villamediana de una escritura que sacude.
“¿A qué se dedica Usted, qué hace?”, le pregunté el sábado 26 de abril de 2008 cuando me hice su amigo en una pequeña librería de Caracas. “Lo menos posible”, me respondió en su ejercitada lengua para el humor y el sobresalto. Tres años más tarde, en el cuarto donde almacenaba sus trastos viejos, encontré varias cajas que el poeta parecía haber entregado al olvido con numerosos ejemplares de Cómo escribir con erizo, Son de ausencia o Piel menos mía junto a varias colecciones completas de escandalar, la mítica revista que dirigiera en Nueva York desde 1978 a 1984. Como mérito de esta revista podríamos citar la primera traducción al español que consintiera Edward Said; la polémica que en 1980 sostuvieran Ángel Rama, Julio Ortega y el propio Armand sobre el caso de los escritores latinoamericanos en el exilio; traducciones del poeta surrealista haitiano Magloire Saint Aude; inéditos de un Martín Adán ya recluido en un hospital de Lima o los poemas del poco conocido entonces Osvaldo Lamborghini, por señalar sólo algunos.
Algún día su correspondencia será solicitada por una universidad. Westphalen, Pacheco, Paz, Cioran, Sarduy, Valente, Vitier, Sologuren, Lihn, Blanca Varela, Cabrera Infante, José Bianco, Jorge Edwards, Dore Ashton, Mark Strand… ¿qué mapa de indagaciones vitales y estéticas se levantará de tales fuentes?
Había imaginado que su obra sería póstuma. La exhaustividad de estos ensayos adelanta, por el contrario, que una rara fecundidad está por nacer.
Johan Gotera
Cinco poemas inéditos

Octavio Armand
Cacería
El ciervo se inclina
tras serenar sus perfiles.
Se asoma al fondo
hasta que ve sus ojos
sin saber qué son.
Finas cucharillas de plata,
llaman los belfos al agua
por el nombre que más le gusta.
Arponeadas, las burbujas
estallan en la sed.
A tao, a brisa, a transparencia,
a nada sabe el agua
mientras la lengua traza
cien círculos concéntricos;
un compás cien veces cercado
por la corriente que se remansa
pero sigue, indetenible;
cada guijarro, cada gota,
un punto y seguido de la línea
que escribe entre lo alto y lo bajo. Leer más 








