Tres poemas
Fedosy Santaella (Venezuela) | Sitio Web: Caja virtual
Gonzalo Rojas
Ven, vamos a leer a Gonzalo Rojas,
acostados, desnudos en la cama
(bendito sea el lugar común).
Vamos a burlarnos del celibato de los letrados, te diré.
Vamos a imaginar que somos piedras que arden,
a reírnos de los peces, a vestirnos desollados.
Y tú responderás, sí ven, por favor, ven a retratar mi figura,
busquemos el cuerpo de Dios, seamos enigma.
Y yo, pero ya va, espera, primero leamos a Rojas,
ven que te leo bajito, te leo caracol.
Anda, quédate quieta, déjame leerte,
cierra los ojos, cierra las piernas,
muchacha cocodrilo, cierra tus piernas
por un instante y escucha la voz del poeta en mi voz.
Enamórate de él, enamórate del amor.
Si quieres no te enamores de mí, pero enamórate.
Y después, después de leerte, busquemos por fin
de una vez, otra vez, el cuerpo de Dios
en nuestros cuerpos.

Cuando vayas al mar
Cuando vayas al mar, contémplalo largamente.
Deja que la brisa te abra la piel, las páginas de tu libro,
lo escrito allí que hoy no entiendes. Léelo y léete.
Al mar ofréndale el idioma de tus ojos tristes,
la boca sedienta de tus manos,
la hilaza confusa de tus pensamientos.
Él los mueve en la marea, los organiza,
les da forma, los convierte en luz de la espuma,
te hace sonrisas, te limpia el llanto y la arena en los pies.
Incluso quizás, te saque una lágrima en carne viva.
Cuando vayas al mar, mándame unas palabras,
barcos de papel que navegan, que vuelan,
promesas, quien sabe si adioses,
palpitaciones hermosas de tu pecho heráldico,
o polvo que se extingue, que se va, que me deja.

Crac
Prefiero a la gente rota.
La gente rota va por las esquinas,
como los gatos, porque son gatos,
y se sientan en las mecedoras, en silencio
a mirar la montaña, la lluvia, a escuchar el río.
La gente rota no habla con extraños,
no le interesa los nombres de los extraños,
no los saluda, no entiende de simpatías.
La gente rota no tiene familia
ni quiere tenerla, aunque la tenga.
La gente rota se abrasa y se salva en la soledad.
La gente rota anhela dormir días enteros,
dormir y soñar, que es como morir
con un carrusel de imágenes.
La gente rota se levanta en las madrugadas
y reza al hueco de la oscuridad,
con esperanza, casi siempre sin ella.
La gente rota vive la vida,
su amor por la vida,
con el desdén de los que se saben estafados.
La gente rota es hermosa,
y se guarda las lágrimas,
para cuando haya que llorar
de verdad.
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