Cuatro poemas
Silvia Piranesi (Costa Rica) | Sitio Web: Piranesi
Un capítulo con propósito
Hay memoria magnética que pasa por la calle, se toma un café y andavestida de rojo. Tararea cancioncillas en inglés o en nada. El recurso de andar fumando es un paréntesis para la esclavitud y las bestias humilladas. Desciende por la avenida trivial, baja un sol con bostezo, se levanta el polvo y el paisaje. Ella es el paisaje, diría algún tonto. La veo aquí desde el humo. Concuerda todo como un beso básico. Todo se sabe. Se sabe el clásico empeño de la realidad: Aquí hay una calle. Por aquí pasa el vestido. Estar de canas al distinguir sus rodillas, sus dientes alegres y convencidos. Cuál palabra elimino ahora. Cuál desde la mañana en disminución, jueves nueve. Ni jueves ni junio, no me hagás esto. No sé la palabra pero es su nombre. La cana. Tiene la boca breve como las mujeres enemigas. Hay evidencias de lo que no podría su cuerpo. Alcanzaría nunca la nota emancipada, es un ejemplo. El arte no es sublime. Ella es el mal sueño de un hombre enfermo. Que emigra. Que se vende y se agota.

Yo leía en la sala
y si quitamos el sillón? o le damos vuelta. o nos deshacemos de las fotografías en el sillón. ese sillón nunca fue mío. tenía mucho sol. pobre sillón desteñido. pobre mujer acostada roja y en despacito. leímos a los grandes en ese sillón. bailamos como grandes. café del palomar. ventanal luciérnago. no cabíamos todos en el sillón. sólo uno por uno. muchos besos de frente, de costado, de mentiras. las pruebas de cartier-bresson y los tantos tangos. oiga la letra. oiga eso que dice. suave, ya lo va a repetir. como en la danza, si un movimiento le gustó lo va a volver a ver. volverlo a ver. volverla a ver. al movimiento. cuando me acerco. cuando me caigo. cuando me río. oiga lo que dicen las escaleras. se viene cena, pero vengan de verdad. o seamos egoístas y no invitemos a los amigos. o sea egoísta por su cuenta. ser egoísta va por cuenta propia. o separada. el sillón se pasó de casa. sigue siendo el mismo, sólo que más callado. cabizbajo tiene gato nuevo. mesa nueva. niña nueva. no tiene pasillo ni puerta. herencia sombra pálida. cortinas altas. escribimos como grandes en ese sillón. nos aplaudimos toda vida dispuesta al tropiezo y a la belleza. toda circunstancia puesta en evidencia. toda duda siempre se fue por la borda. tiene razón tu lámpara, que también bizca se pasó de casa y provocaba siluetas disparatadas. y si escondemos el sillón? y si lo metemos en nuestro cuarto y lo salvamos? y si escuchamos su voz los domingos? y si lo dejamos solo? si lo salvamos de los otros? y si no nos salvamos? y si nos salvamos brutos del sillón automático? sillón tuve tuviste sillón rojo de nosotros. bello sillón juntos todo va mejor.

Manfiesto
…porque quererte fue una muchedumbre.
Alfredo Trejos
(Versión corta 2 segundos)
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No volvás, pendejo.
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(Versión larga 1 minuto 31 segundos)
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La palabra pecho queda borrada de mi vocabulario. La palabra pie también correrá la misma suerte. Entre hoy y mañana quedarán invalidadas. Todo resuelto ante la nada pendiente. Porque la palabra trámite no la quito de mi vocabulario. Hay otros que dicen que la palabra pájaro ha sido usada muchas veces. No me consta. Los extremos que hoy elimino son compuestos. No se trata de la palabra por la palabra o de los dibujos que la acompañan. Hay otras palabras que se van por la borda. Pecho se lleva mi pecho izquierdo. Pie se lleva mi pie derecho. Como pececillo, o pez tonto que necesita el espejo para alegrarse la soledad. Pececillo también queda eliminado. Acabo de decidirlo. Son las 4 y se me antoja que también queden eliminadas las 4. Los cuartetos de pájaros blancos. Los cuartetos eliminados, más no los pájaros. Después de eliminar esta hora no queda más remedio que eliminar también la luz reflejada. Es decir, las posibles fotografías tomadas a esta des-hora porque la des-luz está buena. Construyo de nuevo mi manifiesto: pecho pie pececillo las cuatro cuarteto luz perfecta sobre las cosas. Porque las palabras hechas con pe como pecho las cambio por palabras inútiles escritas con hache. Hecho. Del pecho al hecho. Abierto el pecho al grito tengo, y cómo no tenerlo, dijo mi tío. Tengo abierto el grito por des-pecho. También te vas por la borda, por pendejo. La palabra pendejo no la quito por nada, aunque se escriba con pe, la respaldo, la salvo, pongo la mando al fuego por los trámites de paso, los pájaros ajenos, mi hecho y ese grito abierto de mi izquierdo eliminado.

Abstenerse
Pensé en irme al anónimo. A las bases de lo incompleto. La gente con nombres que no cometemos. A la ignorancia de las caras. No volver, no levantarse si fuera el caso, no más juegos de niños. Te levanté la enagua, te jalé el pelo. Te levanté papelitos cobardes debajo del escritorio. Ir sin ruta, no irse hacia otros rumbos. Irse sin conocer la temperatura perfecta del agua. Medirse en las pausas, como las noticias, como los días que nunca han sido buena idea. Todo manifiesto deliberado a la basura. Toda basura puesta sobre la acera. Ir al anónimo. Ir al anónimo. Como en las ciudades grandes y miserables.
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Cuando todos hayamos terminado de escribir nuestras pendejadas, seguirián en pie estos poemas. Estos sí quedarán.
Los últimos tres textos: demasada poesía. Qué calidad hay en ellos, qué atrevimiento, qué riesgo.
Me quedo con tres imágenes:
“herencia sombra pálida”
“pongo la mando al fuego por los trámites de paso, los pájaros ajenos, mi hecho y ese grito abierto de mi izquierdo eliminado.”
“Toda basura puesta sobre la acera. Ir al anónimo. Ir al anónimo. Como en las ciudades grandes y miserables.”