Dos poemas
Enza García (Venezuela)
Canción para leones fuertes
¿Sabes cuál es árbol que a ti corresponde
como una lesión de guerra
en tu pecho?
¿Sabes en qué cajón de la casa áspera y salina
tu padre guardó el revólver?
¿Y dónde tu madre tierna y a veces lúbrica
encerró al ángel
para que tú —jugando a desmembrar mariposas
a pesar del asco y el polvo—
no lo vieras si desnudo de alas y trompetas
quería bañarse con la luz?
(Mueren dos como nosotros si juramos ángel y luz
el vientre inaugural
está al tanto y por eso lo encierra).
Has envejecido
y no sabes si hacer fuego o más casto el delirio
si dar de comer a los testigos del fuego
con esta madera intuida en el traspatio del sueño
vamos enemigo anhelado cama lobo
y te daré un jardín negro y un columpio blanco
el juramento de pensar en ti que estás lejos.
No sabes si al saltar
enamorado del vacío detrás de la ventana
hallarás piernas abiertas o pechos
incrédulos de armaduras.
Entonces pido alma para el niño recordado
y pido perdón por este vientre
(el siguiente en darte amparo)
círculo perdurable que destroza la cuerda
deseo sin adyacencia
patíbulo para sí mismo
la cuerda y las campanas con un paisaje
de agua último testimonio vivo
de quien cuelga
y todas y cada una de las naciones creyentes
en dios, lecho y árbol
¿Qué haremos con el océano?
¿Qué haremos con el diálogo?

Soy amarillo, marzo
soy el animal estricto y todavía recuerdo
la primera vez que nací
y se dijo aquí su penitencia es tener corazón
y un profundo laberinto en el sueño
y un profundo conducto para repetir placer
de animal simple y estricto cuando los imperios caían como hojas
y las lenguas del desierto difundían un eco púrpura hacia el oeste
he aquí el alfabeto
al anunciarse la época dura. Soy un animal simple. El miedo
es el único compromiso con lo celeste
no quiero santos, no quiero cónclave ni piedra sobre bautismo.
Soy una criatura de sentimientos sencillos
y si pudiera
le sacaría las entrañas a Hanni Ossott
y ahorcaría a las mujeres que han envejecido
sin huellas de paraísos calcinados
broncas, incólumes, prácticas
zapatos deportivos para hacer mercado
el fin de semana
pero coyotes de antaño que pedían humedad y pólvora
y ahora aconsejan respetar la medida
como si la sombra tuviese buena educación
porque las mujeres se visten adecuadamente
para mentir, eso es tener gran educación
para decir a sus hijas
¡no teman a los pájaros!
solo son pájaros, son pájaros
Hijas, no teman a nada que tiemble
son pájaros, son tristes las horas púrpuras y el lecho, son pájaros
yo los conocí durante aquel año de verano
cuando la carne moraba a mi servicio
pero hoy en día no recuerdo, no quiero, no quiero el pecho
sin armadura, no quiero la cama llamando a los pájaros
coyote sabio, coyote libre de resabios, coyote fuerte que bastante
ha rezado con agua y jabón.
Pero el temblor,
huella de un edén calcinado
te señala
puta mariposa adherida a la posibilidad de un sueño
a pesar del canto falaz de víbora sin entrepierna y rocío
sin corazón y rocío
el temblor te obliga
a ser auténtica al menos una vez cada noche
cuando el marido duerme y oyes el lenguaje de tus pájaros
y te gusta
secretamente amas el ardor de tus rodillas en el suelo
tus manos en el acto.
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¡Dios, qué poemas tan hermosos! Gracias
Excelentes poemas, qué fuerza!