Las instrucciones de Fedosy Santaella
Jesús Suárez (Venezuela)
En principio, se percibe como una tarea fácil: reúna usted un montón de escritos de diverso pelaje y podrá armar su propio puzzle literario. Visto desde ahí, parece sólo una cuestión de formas. La miscelánea sería el mejor ardid para aquel que rehúye darse de cabeza contra el género de turno. Suele ocurrir, sin embargo, que estos libros aparentemente des-generados, indómitamente refractarios a los códigos de lectura convencionales, esconden el más denso contenido que podamos imaginar. Lo que se juega, ni más ni menos, es la propia piel del autor. Severo Sarduy, en su introducción al Cristo de la rue Jacob hablaba de un inventario de marcas, no sólo físicas sino mnémicas. Escritura del cuerpo y la memoria: ¿habrá mejor definición para la autobiografía? Y es que, difícilmente, existen obras tan íntimas y personales en la literatura hispanoamericana como Manual del distraído de Alejandro Rossi, Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso o El arte de la fuga de Sergio Pitol.
Con Instrucciones para leer este libro, Fedosy Santaella da rienda suelta a todos sus demonios y al mismo tiempo –como el Infante difunto- realiza sus propios exorcismos de estilo. Los “efectos personales” del escritor venezolano se descubren no sólo en la diversa gama de registros –relatos, aforismos, anécdotas, juegos de palabras, confesiones, etc- que abarca su escritura, sino también en algunos de los personajes que protagonizan sus historias. ¿Cómo no ver en Sinseso o en Bob Esponja a trasuntos de su autor? Algunos de los relatos más hilarantes de todo el volumen tienen como protagonista, precisamente, a este individuo que se le observa cautivo dentro de una erudición que oscila entre lo académico y lo pop. En la otra biblioteca de Bob Esponja hallaríamos retratado, en clave autoficcional -o incluso autoparódica- a uno de los escritores venezolanos que más se ha distinguido por cuestionar los límites entre hipotéticos niveles culturales. Allí, en su templo particular, diferentes libros de comics, novelas de terror, series de tv, discos de heavy metal o de hip-hop se dan la mano con lo más granado de la novelística del siglo xx y los filósofos post-estructuralistas.
Raoul-Hausmann – El crítico de arteEl humor, ese eficaz antídoto contra la solemnidad literaria, sigue siendo uno de los pilares que sustentan al discurso narrativo de Santaella (resulta grato constatar que una línea importante de la nueva narrativa venezolana –Federico Vegas, Roberto Echeto, Salvador Fleján, Héctor Torres, Norberto Olivar- es, consistentemente, humorística). Esta vez, sin embargo, el gesto risueño parte de una mirada sobre la realidad que ya no obedece tanto a los códigos de una estética noir – como en su libro de cuentos Piedras Lunares o en su novela Rocanegras- o bien a la intención alegórica – como en Las peripecias inéditas de Teofilus Jones-. En estas Instrucciones nos adentramos, más bien, en los linderos de aquellos territorios que albergan lo infra-ordinario, de acuerdo con la sagaz caracterización que de esos predios hizo George Perec. Se trata, por tanto, de una radical inmersión en lo cotidiano, de una interrogación constante a lo habitual. ¿El objetivo? Nadie mejor que el escritor francés para apuntarlo:
Quizás se trata de construir nuestra propia antropología: la que hablará de nosotros, la que irá a buscar en nosotros lo que por tanto tiempo hemos plagiado a los otros. Ya no lo exótico sino lo endótico.
Y si nos atenemos a esa “frase reveladora” de Bertrand Rusell que sirve como apostilla del libro, tendríamos, qué duda cabe, un telos felizmente antipedagógico. Así, el mejor saldo de esta experiencia de lectura es que podamos des-aprender lo que a fuerza de rutinas y obligaciones se nos ha inculcado desde la más tierna infancia. A diferencia de otros textos instructivos, el de Fedosy –como el Juan de Mairena, como los cronopios de Cortázar o el Manual para héroes o canallas de Sabina- incita a la insubordinación y a la desobediencia de sus discípulos.
No perdamos más tiempo, ignoremos sus normas y empecemos por cualquier página. Puede que por allí tropecemos -literal o metafóricamente- con el libro inevitable: La vida: instrucciones de uso.
Jesús Suárez (Venezuela, 1970). Licenciado en Educación (UCAB). Magíster en Literatura Latinoamericana (USB). Maestro, Profesor universitario. Finalista del Premio Fundarte de Poesía (2002) con el poemario La breve permanencia (inédito). Lector rumiante, melómano. Sitio web: Un día sea.Sitio web:Undiasea |



Jesús Suárez (Venezuela, 1970). Licenciado en Educación (UCAB). Magíster en Literatura Latinoamericana (USB). Maestro, Profesor universitario. Finalista del Premio Fundarte de Poesía (2002) con el poemario La breve permanencia (inédito). Lector rumiante, melómano. Sitio web: Un día sea.





Queridos amigos: Gracias a Malas Juntas y a Jesús por su lectura de mi libro. Por favor, Jesús, cuando tenga que a hablar de mi libro en público, por favor, hazlo tú por mí. Yo no podría ni sabría decir de Instrucciones lo que tú has dicho. Muy agradecido, y siempre a la orden, Fedosy.