Saltar al contenido

30 agosto, 2012

De Latinoamérica al cielo: seis poemas

por LasMalasJuntas
Timo-Foto

Timo Berger (Alemania)

Dos poetas en el desierto mexicano yendo hacia la frontera

México, lugar donde / nunca estuve
lugar de añoranza / y clamor

Detrás de nosotros, muertos / Delante de nosotros, muertos / Tomamos el rifle y apuntamos / Si no matamos nunca / A nadie / Sólo el tiempo / Con los versos / Alguna mosca / Como esa que vuela / Por sobre mi hombro / Oliendo la sangre / Que no para / De gotear

Nuestros perseguidores / Me cortaron / El brazo / Pero no podemos atender / A los heridos / Tenemos que avanzar / Para llegar / Antes de que caiga / La noche / Tropical / En que siempre te vuelves tan cariñoso / Y la gente común se muere / Del frío

Lo que nos trajo / Hasta acá, confieso / El porro y la coca / Una misión desde sus cimientos fracasada / La Revolución Internacional / O el simple deseo de cambiar nuestra máquina de escribir / Por una vida aventurera / Y veloz

El calor hace / Que nuestros / Pasos sean / Tambaleantes / Inseguros / Hasta le parecemos cojos y sucios / A un viejo / Que nos ve / Caminar / Desde su cómodo 4 x 4 / Dos peyotes / Tequileros /
–Piensa / Ay, tequila– / Pensamos / Esa palabra / Embadurnada de nostalgia

Recordamos esa / Noche en el bar / Juanito o Machacán / Candilejas y jarros / De cerveza Sol / En la mítica Calle Bucarelli – / Esa noche con / El grandilocuente / Ninfómano / Loco de Belano / Que no sabía / Cortar versos / Ni abrir cerveza / Con el encendedor

Cómo nos llenaron / Y nos vaciaron / A la vez / Nos saquearon / los bolsillos / Nos refrescaron de / Aguardiente / Pelapinga / Hasta que unos / Carasucios / Me quitaron / Las zapatillas Reebock / Un regalo de / Mi tía / Bien casada y operada / de Miami

Resaca / Volver descalzos a casa / A las cuatro de la mañana / Vomitando y berreando / Por la vereda / Zapatillas colgadas / En los árboles / Que marcan / El terreno / –digamos– / La zona de maniobra / De los narcos

Hoy ya nadie quiere / La Revolución Internacional / Ni la solidaridad con / el prójimo / Ni acostarse con la prima más linda / Piden más y más / Droga e Internet / A precios accesibles / Después de nosotros, muertos / Delante de nosotros, muertos

Ya nos acostumbramos / Al olor de la putrefacción / Que nos envuelve / Como un perfume / Exquisito de París / Igual todos nos huyen / Como si fuéramos / La muerte misma / El virus maligno / Que extinguirá / Nuestra civilización / La cultura tex-mex

Nosotros vamos / A defendernos / Agarro el rifle / Dejo que Tarantino / Haga chorrear el tequila / Por la pierna / De Salma Hayek / Tomo de su pie / Como si fuera una fuente de manjar / Me llevan a otro estado / Esos pies retenidos / En zapatos de tacón

Muertos pa’atrás / Muertos pa’alante / Ni la rebeldía por la causa justa / Ni la protesta ciudadana contra los del poder / Sólo los precios altos / Movilizan las masas / De consumidores / O el gusto del pie de Hayek /

Ahora en mi paladar / Confieso / Y cito / Soy un fetichista de los versos / de pie / Pero este momento no da / Ni para confesiones / Ni citas / Los narcos corriéndonos / Nosotros garabateando / Nuestros mejores versos / En la arena blanca / Del desierto

Esto es México / 2011 / ¡Híjole de la Gran Chingada! / ¡Qué se le va hacer! / ¡Corre, comechingón! / ¡Están llegando! / Están llegando! / Ni loco me muero / En un paisaje tan poco glamoroso / Si podemos, al menos / ¡Alcanzar la frontera!

A los que se comprometen

A los que se comprometen a acompañar a los poetas a los sitios indecorosos de la ciudad aclamándolos en baños públicos, en las salidas de la autopista, en los basurales, los pasillos de la Facultad de Agronomía, en las tabernas del puerto donde unos marineros borrachos aprueban cada verso con un botellazo

Les podemos ofrecer una muerte digna, con una tumba sin nombre, un monumento al anónimo amante de poesía en pleno centro de la capital

A los que renuncian de toda rutina cotidiana con la que solemos matar la contingencia y salvarnos de los imprevistos y sorprendentes encuentros que nos descolocan

A los que se entregan a la pura vida durante los días del festival siguiendo los pasos de los poetas hacia los lugares más inhóspitos

Les podemos ofrecer limpiar sus pantalones mugrientos, sacarles el polvo de las caras, desteñir las manchas de sangre, curar las heridas con sesiones de Kimbanda, con un pope pretencioso e inventor

A los que se comprometen a compartir su casa con un poeta durante los días del festival, podemos ofrecerles entrada libre a todos los eventos programados y no programados, a los camerinos y baños de los poetas, dejando entrever cariño y afecto por parte de los últimos –si usted es fémina– y ejercicios perversos –si usted es masculino.

Les podemos ofrecer días y noches sin dormir, borracheras en los barrios céntricos, asistencia para buscar droga en el arrabal, la camaradería de mil y un poeta, una educación sentimental, consejos acerca de cómo llevar una buena vida, una introducción al arte de los endecasílabos a las tres de la mañana, baile, sexo y ron, a los que saben bailar, sexo y ron, a los que no saben, aún no saben, ron nomás, puro o con hielo, a los estetas de la copa

A los que se apuntan a llevar la horda de poetas por los barrios de moda, les podemos ofrecer un balde de agua fría tirado desde un balcón de noche empapándoles, botellas y botellas desde el kiosco contiguo, fuegos artificiales y ácido lisérgico, el sonido de una guitarra sola cruzando la noche, un taxi que va a todo pulmón, un travesti chupándoles la verga a cuenta del festival, un momento inusitado en que ustedes tendrán el control absoluto sobre su vida, sus obsesiones y sus pasiones, el silencio estremecedor después de un disparo, una vida intensa y una muerte miserable, ahogados por su propio vómito, yaciendo en una bañera con las pulseras abiertas, fallecidos por un paro cardíaco mientras follan con una señora de clase alta.

Salgo del Bar de Ajenjo

y a pesar de la hora, veo
harta gente que está pasando

por la vereda y todos parecen
zombis y a un cuadra más allá

veo zombis que igual están
pasando por la vereda

y se parecen a la gente.
Sé que no sé cuál

de las dos impresiones
me inspira más terror.

Mi país favorito

para Washington Cucurto

Mi país favorito
de América Latina
es Paraguay’i
el país que más me gusta
es incomparable, único
tanto en lo político, acaba de sufrir un golpe
frío… un exobispo destituido
que asume su segunda
o tercera paternidad y
organiza un gabinete a sombras
para rechazar a medias
los manejos de los golpistas…
como en lo cultural
con una biblioteca nacional
en que todos los libros se pudrieron
por la humedad…
y sólo las editoriales cartoneras
triunfan con sus tapas
pintadas a mano…
pero más allá de lo anecdótico
Paraguay
es incomparable, es único…
porque todos los demás países
del continente americano
se parecen entre sí:
Argentina se parece a Uruguay
Uruguay se parece al sur de Brasil
Brasil es una especie de Portugual
mezclado con Estados Unidos
Estados Unidos se parece a México
México se parece a Guatemala
y Guatemala se parece a Venezuela
(en terminos de violencia, droga, caudillismo)
y Venezuela (saltando a Honduras,
El Salvador, Nicaragua,
Costa Rica y Panama,
países centroamericanos que padecen,
la verdad del mismo tedio…)
se parece a Colombia
y Colombia se parece a Ecuador (por las montañas)
y Ecuador se parce a Perú (por las montañas y por la costa)
y Perú se parece a Bolivia (por la gente que vive en las montañas)
y Bolivia tanto se quiere parecer a la Argentina
pero en realidad se parece más al norte de Chile
y Chile parece a una provincia de Argentina (Mendoza)
y Mendoza en nada se parece al Paraguay
así que queda comprobado que
nada se parece al Paraguay
por ahí Guayana o Surinam
se parecen al Paraguay
o Belice, pero como no conocemos esos países
y como es muy improbable que un día
los conozcamos
podemos constatar que nada
se le parece al Paraguay
y que acabo de escribir un poema.

De Zapote al Cielo
(o Tica-Tango)

para Luis Chaves

Una de esas casas
de chapa y madera
que en otra época
otro Estado puso

o ayudó a poner
con ese rectánculo
medido del jardín,
la mesa, las sillas

el cenizero descartable
ya nadie dice fumador,
somos padres responsables
y librecontratistas

y el último trago
me convidan
en el bar de la esquina
antes de las doce.

Uno de esos livings
que se mantienen oscuros
y enrejados el día entero
con un sofacama

en la que se duerme
hasta que el chorro
de la ducha anima
a las niñas,

y parada en la silla,
la grande, baila el baile
de la fruta vaciando
un plato de mango y melón

y si desviara un momento
la vista vería un picaflor
que asciende
de Zapote al cielo

La caída

No sé por qué hoy, en vez de tomar una ducha y prender la cafetera, me puse un abrigo, zapatos y subí la escalera al ático. Los escalones se subían rápido. Ya tenía por delante de mis ojos la claraboya, la escalera de madera, que en la semioscuridad llevaba al techo. Pero sobre el rellano se me abrió un panorama atroz. Cientos de avispas muertas, de espaldas, de panzas, todas las seis patitas estiradas del cuerpo, encorvadas, con alas arrugadas, sin alas, agarradas, pegadas, devorándose entre sí, algunas caparazones no más que cáscaras vacías, chupados por sus colegas en la misma agonía, momificados, debajo de una capa de polvo, cubierto de moho. Cabezas, antenas, miembros intermedios, colitas, placas, pinzas sueltas y dispersas. Sobre el alféizar delante del vidrio opaco toda una pila de cadáveres. Y otra al pie de la estufa de mi cocina, desde la mudanza hace más de dos años estacionada sobre el rellano. La estufa, adentro las avispas habían construido su nido. Durante todo el verano las avispas se precipitaban por el hueco de las escaleras, dispuestas a arrojarse contra puertas que se abrían, y jamás se me había ocurrido que se las hubieran arreglado acá en casa. Dos, tres avispas aun vivían. Luchaban vanamente con el vidrio opaco, zumbaban poco, caían de la superficie resbalosa de la ventana, yacían de espaldas como escarabajos desamparados, sin fuerzas para darse vuelta. Bichos devenidos mansos. Me acerqué, parecían de tamaño sobrenatural. Las patitas no flameaban, apenas se contraían. Todo un pueblo agonizó por la falta de nutrición. No, las infantas se habían escapado a tiempo, permanecían en la armadura en hibernación. Lo que yacía acá era sólo proletariado.

Todos los textos son inéditos, excepto “La caída”, tomado de A cien cuadras del centro y otros poemas, p. 64

Trejo-fotoTimo Berger (Stuttgart, 1974). Poeta, periodista, traductor y promotor cultural. Estudió literatura comparada, latinoamericana y nueva literatura alemana en Tübingen, Buenos Aires y Berlín. Ha traducido al alemán, entre otros, a Laura Erber (del portugués), Edgardo Cozarinsky, Sergio Raimondi, Washington Cucurto y Fabián Casas (del castellano). Fundador y organizador de los festivales de poesía latinoamericana Salida al Mar (Buenos Aires, 2004-2007) y Latinale (Berlín y otras ciudades alemanes, desde 2006). Invitado al proyecto del Bicentenario de la Independencia Sudamericana del Instituto Goethe (Paraguay y Perú, 2009), al Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua, 2010) y a la Antología en Movimiento (Santiago de Chile, 2011). Creador y curador de la conferencia de autores argentinos y alemanes Botenstoffe (2010), del Árbol de Poesía y de las actividades poéticas en el pabellón de Alemania como país invitado de honor en la Feria del Libro de Guadalajara 2011. Editor de Latin Log, dedicado a la poesía latinoamericana. Ha compilado las antologías Junge Brasilianische Literatur (Berlin: Verlag Klaus Wagenbach, en preparación), Fiebre / Fieber. Seis poetas alemanes traducen a seis poetas mexicanos y viceversa (México, D.F.: Cielo Abierto, 2011), Luces intermitentes. Antología de la poesía alemana actual (Guadalajara, México: Paraísos Perdidos, 2009) y el dossier “Neue brasilianische Dichtung”, en Poet (Leipzig, 2012). Ha publicado Ferne Quartiere (Munich: Lyrikedition, 2000, 2008) y A cien cuadras del centro y otros poemas(San José: Editorial Germinal, 2011).Fotografía del autor: Esteban Chinchilla.
About these ads
Leer más desde Poesía, Vol. 32

Deja un comentario aquí. Si quieres, puedes utilizar Facebook o Twitter.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nota: HTML está permitido. Tu dirección de correo electrónico nunca se publicará.

Suscribirse a comentarios

%d bloggers like this: