Poemas
Rodolfo Häsler (Cuba/España)
Página uno: lunes. La urraca lúcida
Tengo una urraca que todo lo mira.
Aunque huidiza, ahí está, quizá un azar,
tira de la hebra, un deslizamiento al caer
sobre un montoncito de hierba de Ibirapuera.
En territorio agreste, lejos de mantener la calma
la urraca se manifiesta, insiste en un vuelo sin laberinto,
atraviesa el éter y anula el deseo yéndose por el costado,
se esfuma por el mejor lugar, su juicio en la fronda.
Repite un salto que es una línea, y abarca más,
embauca temprano a su adiestrador.
Celebran ambos la vez, bordea el refrán
siempre a punto de perder la ocasión,
hurgando en tierra mansa, sobre hojas húmedas,
un hondo sentimiento de abandono.
Página seis: sábado. Cidade de São Paulo
Su olor es a materia mojada y su mirada punzante.
Es una urraca soberbia de plumas enmarañadas,
una transformación en curso que ignora su devenir,
una rama borrosa, un quicio para posarse,
busca el sol entre tanta desmesura,
la mano pide libertad, y se la dan, la toma,
un ramito de lilas iguala la mención de la idea,
cómo salir, ascender y atisbar por encima de mi,
para reconocerte, y alza la voz de la ignominia,
y da un consejo, si lo sigues, ven, vuelve,
tu ciudad se va enfermando.
Página siete: domingo. El alimento
Alimenta a una urraca. Crea un alfabeto nuevo
en su lengua, deja que destaque la profecía
en la noche del sur, su cabeza negra guarda
la parte más delicada, como tomillo nuevo.
La urraca es el condimento, y no oculta nada,
deja de hablar y alcanzarás la elocuencia,
un caracol en la mano, un poema de Hilda Hilst
descubre que la presiento,
no dice más, casi adivina el porvenir,
deja que tropiecen las vocales,
palabras que rondan la desesperación
hasta acostarse a tu lado y marcarte,
ofrecerte la fruta solitaria en su pico.
XIV
La urraca se va
Viene el perro
(caminando por São Paulo)
Desde su lomo pasas la mano hasta el corazón,
al amanecer nadie recoge su cuerpo exhausto
mordido
en la cuneta
sin suerte,
refugio hirsuto donde maltratar la palabra,
juega la apuesta del amor, pasarán diez años, ya la carne ahumada,
muerta la carcasa de la piedad aparece el espanto de su colmillo,
no podrá cantar, ni decir, ni escribir,
un ápice de susurro
hurga en el pecho del perro,
cuerpo violado, cuerpo sin ternura,
donde
queman
las vísceras,
te ganas la larga disolución
del olvido olvido.
Un acercamiento al color amarillo
Un color, un golpe de luz funde la visión
y la exprime, brota un tono cálido según la hora;
es el alejamiento lanceolado del espíritu;
una hoja de laurel sazona un destino roto. El pintor
Van Gogh insinuó que el color amarillo es capaz
de cautivar a Dios, aseveró eso en su casa de Arles
mientras esperaba la llegada de su amigo Gauguin y preparaba
su habitación. De una serie de cuadros de girasoles
consideró que sólo dos eran suficientemente buenos
para ser colgados en la pared. El amarillo de los campos de verano
es exultante y compite con la energía del sol.
Los mayas denominan Kan (Amarillo) al dios
que sostiene el cielo, y la tradición china relaciona ese color
con las cosas más elevadas. Durante la dinastía Qing sólo el emperador
podía llevar ropa amarilla. El amarillo dorado de los muros de Persia
representa consejos sabios, sabiduría de un color
que destaca en la distancia. Días de canícula estival,
que por la falta de enfoque, permite que todo se disuelva
y cobre nueva vida. En la estación de la plenitud y el conocimiento,
envejecer es amarillear, es acumular experiencia, el momento del balance,
última pausa en el arte de vivir.
*Poemas del libro Diario de la urraca, que será publicado este año por Kalathos Libros (Caracas).
Rodolfo Häsler nació en 1958 en Santiago de Cuba y desde los diez años reside en Barcelona. Estudió Letras en la universidad de Lausanne, Suiza. Tiene editados, entre otros, los siguientes libros: Poemas de arena (1982), Elleife (1993), De la belleza del puro pensamiento (1997), y Cabeza de ébano (2007). Ha sido traducido al italiano, macedonio, portugués, francés y parcialmente al alemán. Ha traducido la poesía completa de Novalis (2001), los minirrelatos de Kafka (2006) y Los instantes silenciosos de la poeta francesa Cécile Oumhani. Perteneció al equipo de redacción de las revistas Hora de Poesía y Poesía080, ambas de Barcelona.Ha sido invitado a diversos festivales internacionales de poesía en España, Italia, Suiza, Macedonia, Turquía, Túnez, Canadá, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Bolivia, Argentina, Uruguay y Brasil. Es miembro de la junta directiva de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. |



Rodolfo Häsler nació en 1958 en Santiago de Cuba y desde los diez años reside en Barcelona. Estudió Letras en la universidad de Lausanne, Suiza. Tiene editados, entre otros, los siguientes libros: Poemas de arena (1982), Elleife (1993), De la belleza del puro pensamiento (1997), y Cabeza de ébano (2007). Ha sido traducido al italiano, macedonio, portugués, francés y parcialmente al alemán. Ha traducido la poesía completa de Novalis (2001), los minirrelatos de Kafka (2006) y Los instantes silenciosos de la poeta francesa Cécile Oumhani. Perteneció al equipo de redacción de las revistas Hora de Poesía y Poesía080, ambas de Barcelona.Ha sido invitado a diversos festivales internacionales de poesía en España, Italia, Suiza, Macedonia, Turquía, Túnez, Canadá, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Puerto Rico, Colombia, Bolivia, Argentina, Uruguay y Brasil. Es miembro de la junta directiva de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña.




