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Entradas de la categoría ‘Poesía’

9
ago
Portada-Montejo

Antiguas Postales del fin del Mundo (5 textos)

P.E. Rodríguez (Venezuela)

1.

En los años noventa, Leer Más

8
ago
Urena-Foto

Minutos después del accidente: tres poemas

Esteban Ureña (Costa Rica)

estado de vigilia

I

No veo a los físicos corriendo a estremecer los árboles de manzana, los físicos orbitando cabizbajos el Anfiteatro Flavio, esperando que la anomalía de Mercurio les reponga su secreto
a cambio de una humildad de cuero de sandalia, no los veo enfocando sus lentes simples ni sus telescopios compuestos sobre el iris (espejo del alma) de Santo Tomás para disolver la decadencia de una escuela a la que le robaron el hueso de la suerte, con el que hicieron esa honda para lanzar esa piedra para atacar, pero no al Goliath que en ocasiones llevó en su espalda de Cristóbal a un David medieval como nosotros (escribano glosador comentarista etc.), sino para lanzarla lejos, a un lugar de la Tierra donde ya nadie alcanza a verla, donde existe probablemente. Hemos oído esta moderna lección de física, de hecho, de toda la Ciencia: Dios sí tira los dados donde no los ve; ese es el real objeto de la ciencia —no el golpe de dados, claro está—: su ceguera.

 

II

Estas historias se me presentan por la noche por mi curiosidad de saber dónde están los físicos. Duele esto de preguntarse por ellos: lo mejor sería no pensar, no sufrir. Orbitan la Tierra como bolsa de gatos en lugar de Luna. Viven lógicamente por fuera de su alma. ¿Quién se interesa por esto? Aman, odian. ¿Por qué lo hacen? No tengo idea, son arrastrados a eso y son la fuerza de arrastre: la inercia vuelta loca. Me abrumo. Leer Más »

16
feb
Mora-Foto

Causas y defectos: cuatro poemas

Diego Mora (Costa Rica)

Cupón de descuento

Entré y de inmediato me di cuenta: ahí estaba yo Y eso no pasa casi nunca Menos en una cadena de supermercados al Sur de los Estados Unidos Me quedé mirando la nada de las cajas registradoras con filas de carritos repletos de todo y yo ahí detenido en el tiempo sin saber por qué me estaba encontrando así en una civilización no muy encontrada que digamos No sé qué iba a comprar pero me llevé a mí mismo y no me costó ni un centavo

 

A la piedra azul de Paul Auster

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Es uno de éstos Pero no sé cuál Ni siquiera conozco el programa Pero sé que es uno de estos códigos De eso no cabe duda En principio servían para instalar un antivirus pero yo estoy absolutamente convencido que hay uno que suena a jazz Suena a Lena Horne cantando Singing in the rain al final de Lulu on the bridge No me pregunten cómo puedo estar tan seguro Un siete Un cero Un guión Una té Una hache Una equis Una eme Una uve Un uno Otro guión Una pe Una jota o una ye Luego una cé Un dos una be un nueve una jota un uno Luego puede ser un cuatro una pe una a o una hache Lo más lamentable es que tal vez el programa que busco no requiera código de acceso Tal vez alguien más lo esté utilizando en este momento Tal vez sea freeware y yo ni lo conozca Talvez.exe se llame el programa Tal vez no se haya diseñado y alguien lea algún día estas palabras y lo diseñe y coloque cualquiera de las opciones como clave de acceso y me regale una copia del programa y yo lo instale emotivo pero demasiado tarde para mi satisfacción orgánica A lo mejor no se trate de un programa y este asunto de los códigos no sea más que un pretexto para llenar de ceros y unos mi alargada espera de su nombre con ceros y unos sonriendo al mejor estilo de Mira Sorvino en una azotea neoyorkina con ese cabello tan sexy al lado de Harvey Keitel repleto de ceros y unos y códigos lamentablemente equivocados Leer Más »

16
feb
Er-Jairo

Casa para la sospecha

Jairo Rojas (Venezuela)

Día 4

Hay ciudades  o          cárceles

y en su interior            números           delincuentes

Jairo-Code-1Jairo-Code-2Jairo-Code-3

15 295465               17523 461               8 048 944

que los altoparlantes buscan                los directivos más furiosos

en su vigilia

porque sus reos esperan en calma su condena en días sin orillas

bajo ayunos religiosos             con enfermedades caras

que desaparecen solas

cuando se canta en voz baja

ellos hablan más suave para poder escucharlos

porque el tiempo cansa                        y exangüe quedan las carnes   sufrientes

extendidas en las cicatrices del mundo

que ya se va Leer Más »

16
feb
Pieragnolo-2

En la inminencia del día: muestra de traducciones de autores costarricenses

Tomaso Pieragnolo (Italia)

El escritor y traductor italiano Tomaso Pieragnolo ha venido desarrollando una destacada labor al vertir a su lengua natal la obra de diversos poetas hispanoamericanos, en cuenta una considerable nómina de autores costarricenses. Parte de sus traducciones han sido publicadas regularmente en la revista Saragana, y ahora aparecen reunidas en la antología bilingüe italiano-español En la inminencia del día.

Los autores incluidos en dicho trabajo son Jorge Debravo, Eunice Odio, Mía Gallegos, Alfonso Chase, Laureano Albán, Julieta Dobles, Carmen Naranjo, Carlos Trujillo, Juan Carlos Mestre, José Emilio Pacheco, Omar Lara, Rubén Bonifaz Nuño, Claribel Alegría, Vicente Aleixandre, Roberto Friol, Pablo Neruda, Gioconda Belli, José Carlos Becerra e Isabel Fraire.

Aquí usted puede descargar la antología de forma gratutia

En este volumen de Las Malas Juntas, ofrecemos una muestra de sus traducciones de tres escritores costarricenses, incluidos en la antología en cuestión..

 

 

Jorge Debravo
(Guayabo de Turrialba, Costa Rica, 1938-San José, Costa Rica, 1967)

Noi uomini

Vengo a cercarti, fratello, perché porto la poesia,
che è come portare il mondo sulle spalle.
Sono come un cane che ruggisce solo, latra
alle belve dell’odio e dell’angustia,
manda all’aria la vita nella metà della notte.
Porto sogni, tristezza, allegria, mansuetudini,
democrazie rotte come anfore,
religioni ammuffite fino all’anima,
ribellioni in germe che gettano lingue di fumo,
alberi che non hanno
sufficienti resine amorose.
Siamo senza amore, fratello mio,
ed è come essere ciechi in metà della terra.
Porto morti per impaurire tutti
coloro che giocano con le morti.
Vite per rallegrare i mansueti e i teneri,
speranze e uve per i dolenti.
Ma prima di tutto porto
un violento desiderio di abbracciare,
assordante e infinito
come una tormenta oceanica.
Voglio fare con le braccia
un solo lungo braccio
che circondi la terra.
E desidero che tutto, che la vita sia nostra
come l’acqua e il vento.
Che nessuno abbia altra patria che il vicino.
Che nessuno dica più la terra mia, la barca mia,
bensì la terra nostra, di Noi Uomini. Leer Más »