Arisa
Carolina Lozada
Imposible soportar ese cintillo de grasa que te bordeaba los labios, mi querido Boris. El amor tiene que ser mucho más que un lugar común donde todo vale. Boris leía la carta de despedida firmada por Arisa, su amante, y no podía evitar sentir cierto rencoroso desdén hacia el fundamentalismo vegano de la mujer que lo dejó esa mañana, cuando le encontró una servilleta manchada de grasa animal en su bolsillo. Sus entrenadas fosas nasales detectaron el aroma de una empanada chilena en plena digestión. “Fue sólo una empanada, querida”. “Una empanada, dices, y mañana qué será, ¿un cerdo, tal vez una vaca entera?” Arisa hablaba en un tono extrañamente calmo mientras hacía las maletas para largarse. Leer más 
Krazy Katchadjian
Luis Moreno Villamediana
Los libros del argentino Pablo Katchadjian revalidan el concepto de literatura como construcción. La idea no tiene nada de romántica, y hasta parece proponer la creencia en un arte que podría verse como bricolage, a partir del ensamble de elementos o sueltos u olvidados, tal como Lévi-Strauss, Derrida y Deleuze y Guattari sucesivamente definieron el pensamiento mítico, todo discurso y el modo de producción esquizofrénico. Habrá quien note allí un relegado gesto de vanguardia, o aun quien lo desdeñe como señuelo de una ilusoria radicalidad; esos juicios adversos preferirían confiar en los beneficios respiratorios de la inspiración, más que en el reconocimiento de cierto grado de cálculo. Leer más 
Historia de unos fragmentos. O Vila-Matas como pretexto
Gustavo Solórzano-Alfaro
Formados en la escuela de los veleidosos, idólatras del fragmento y del estigma, pertenecemos a un tiempo clínico en que únicamente nos importan los casos. Sólo nos interesa lo que un escritor se ha callado, lo que hubiera podido decir, sus profundidades mudas. Si deja una obra, si se explica, se asegura nuestro olvido.
Magia del artista irrealizado…, de un vencido que desaprovecha sus decepciones, que no sabe hacerlas fructificar.
E. Cioran
Por razones que quizá escapan a mi comprensión, un grupo de escritores venezolanos decidió aliarse (aunque bien puede tratarse de una confabulación en su contra) con un costarricense para nada díscolo y más bien recatado que poco puede saber de asuntos literarios (o de cualquier otro asunto, para los efectos). Así las cosas, resulta que decidieron un buen día lanzar una especie de revista con el promisorio título de Las Malas Juntas. Y tal y como afirma la presentación, ninguno de ellos sabía de qué iban a escribir los otros. Leer más 
El ángel azul
Gustavo Valle
¿Mi patria?
Una rubia del hotel Bagdad con piecesitos
De geisha metida en el caribe a puntapiés
Yo he visto
Al ministro de defensa a los fantasmas incinerados
Del O Gran Sol taladrar su colchón
De veinticuatro espigas
El grito
Nuni Sarmiento (Venezuela)
a Malú
Mi papá tenía una frente amplia apenas surcada por arrugas muy finas. Para mí, era como una pantalla donde se reflejaba el vacío de su mente. Las arrugas eran los pequeños hilos de pensamiento que aún lo atormentaban, aunque llevados a su mínima expresión, estilizados por un constante trabajo de limpieza y de síntesis. Yo solía descansar en ella, en su frente, cuando la angustia se apoderaba de mí a causa de las “construcciones”. Estas eran edificaciones caóticas que se levantaban de golpe en mi pensamiento y comenzaban a respirar. La respiración de las construcciones no era un simple movimiento de sístole diástole, era un movimiento enrevesado, complejo. Leer más 
Ramos Sucre y el mal: una ronda por las teodiceas
Víctor Azuaje
Reflexionar sobre el problema del mal en la obra de José Antonio Ramos Sucre es arriesgarse a concluir borroneando por enésima vez una dosificada teodicea. Esa tarea ha consistido casi siempre en organizar una articulación del bien y el mal —aceptemos provisoriamente el singular para esos términos— que justifique, con mayor o menor disimulo, las célebres líneas de “La vida del maldito”: “Yo adolezco de una degeneración ilustre; amo el dolor, la belleza y la crueldad, sobre todo esta última, que sirve para destruir un mundo abandonado al mal”. Restringido a esa labor, el examen de la exploración del mal en Ramos Sucre está sujeto menos a un proceso de rastreo y descubrimiento y más a las retóricas de la redundancia metafísica o del contraste decadente. Las dos últimas estrategias, a pesar de su diferencias de enfoque, parten de un malentendido: asumen la obra de Ramos Sucre como una reelaboración y reexposición a veces indiferente, a veces irresponsable o provocadora, pero casi nunca crítica, de un material histórico, religioso, mítico, artístico o filosófico. Leer más 
Presentación de Las Malas Juntas
Las malas juntas: la expresión parece una categoría aristotélica que se le hubiera escapado a Aristóteles, lo que sin embargo no la vuelve platónica, porque también se le escapó a Platón. No sabemos qué lugar podría ocupar ese sintagma en la República, pero se nos ocurre que en la Poética debería estar justo después de esta sentencia: “De tal modo, los hechos y el argumento son el fin de la tragedia, y el fin es lo más importante, sin duda” (1450a). La frase perdida debería leerse así: “No obstante, cuando una abuela sugiera que las personas con quienes nos agrupamos se definen como malas juntas, debe saberse que en tal reparo el mito se presenta como hecho; por eso hacerle caso a todo consejo de ruptura es más bien el comienzo de la tragedia”. Leer más 







