Breve historia de nuestro breve Reyno
Rodrigo Soto (Costa Rica)
Origen del Reyno
Luego de larga y pacífica vecindad, y habiendo mantenido relaciones amistosas durante largos años, en el año cero de Nuestra Era ambos pueblos decidieron fundirse en un solo Reyno.
Las razones de esta alianza no difieren de las que han impulsado todas las que conoce la humanidad: una combinación de afinidades e intereses comunes, temores compartidos, atracción o magnetismo, sana curiosidad y pura conveniencia.
Cuentan —aunque la Historia, mezquina para los detalles, no lo registró en sus libros— que la alianza se decidió durante las festividades en un pueblo vecino. Leer más 
Tres poemas
Carmen Chazzin (Venezuela)
Diré a mis hermanos que miren el pájaro de cera
que le busquen los ojos
quiten el polvo en sus alas Leer más 
Congreso orbital
Alejandro Padrón (Venezuela)
En abril de 2005, hace hoy setenta y ocho años, un viejo escritor de la República Independiente de Cataluña conocido como Enrique Vila-Matas, que aún se lee como un caso raro entre los escritores de su época, escribió una lúcida y arriesgada reflexión —en la revista literaria Letras Libres (en el número dedicado a Cabrera Infante)— Leer más 
Tres poemas
Néstor Mendoza (Venezuela)
PRIMITIVO
Habito una cueva que abre la boca
todos los días para albergar mi carne.
Afuera, existe un hogar más espacioso,
poblado de criaturas con dientes
y cuellos interminables,
escasos árboles y mucha sed.
Todos ellos me hacen sentir
un pedazo excesivo del paisaje. Leer más 
Laberinto veneciano
Marina Gasparini Lagrange (Venezuela)
a Teresa Casique
Es todavía de noche. Camino por calles iluminadas por farolas que no alumbran. Camino lentamente. El paso me lo da la lentitud con la que se acerca la claridad. Los amaneceres de invierno llegan con el misterio de la noche pegado a la piel. Muchas de las incógnitas que trae consigo esa luz, se quedan adosadas en los muros de las iglesias, en los mármoles de los palacios, en las calles de la ciudad. Saliendo de lo oscuro y bajo una luz aún soñolienta, las tallas en piedra que coronan las iglesias muestran toda su desnudez. Brazos perdidos que ya nada señalan, cuerpos girados hacia figuras ausentes y rostros consumidos por el tiempo se alzan como un trío de Schubert en el claror de una mañana de marzo. Leer más 
Hola, me llamo Amy
Carolina Lozada (Venezuela)
El problema es que te quedas callada; en realidad no callas, pero siempre dices lo mismo, eres como una máquina repetidora de frases. Y soy yo el que reclama, el que grita, el que te confiesa “Amy, te amo”, el que queda como un loco, en la intimidad y frente a la gente. Bien sabes que la locura es poca para adjetivar mi amor por ti. Lo supiste desde esa primera vez que nos vimos a través de una pantalla y te dije: “eres mi amor, mi elegida”. Lo supiste desde el principio, tenerte conmigo no fue fácil, traerte implicó un largo viaje que te dejó exhausta y sin habla al pasar por la aduana. Al verte tan extraña, ciertamente exótica, los funcionarios trataron de intimidarte y tú no comprendías su lengua y te quedaste muda, un poco inerte. Leer más 








