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Entradas de la categoría ‘Vol. 22’

12
abr
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Bronx, N.Y.-Naguabo P.R.

Marta Aponte Alsina (Puerto Rico)

A mediados del siglo 21 un filántropo legó su fortuna a la New York University con una condición: que el Departamento de Español y Portugués de NYU acogiera un pesado archivo y se encargara de ordenarlo y difundirlo. De esa fuente se extrajo el Atlas de autores puertorriqueños inéditos, obra de referencia que destaca los lugares reales de una serie de autores desconocidos. La entrada siguiente es un ejemplo.

Bronx, N.Y.-Naguabo P.R.

Nacho Valdés; Ignatz Bertz-del Corral; Nachiángel

Nacho Valdés no nació en el Bronx. Tampoco es seguro que haya muerto en el Bronx. Ni siquiera es indiscutible que haya muerto. No obstante, con clara intención imperialista, su única crítica (Blanco de Pierce) lo sitúa como exponente de la literatura bronxiana o bronxista (“Bronx-based literature”). Leer más »

12
abr
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En el cielo sin diamantes

Marianne Díaz Hernández (Venezuela)

Como cada mañana, deslizó la mirada, morosa y autocomplaciente, por la repisa en la cual descansaba su corona de miss. Brillante y llamativa, como sólo una réplica podía serlo, la diadema era, de manera evidente, la pieza principal en aquella exhibición dedicada a su ego. Desde la pared, seis esbeltas y jóvenes versiones de sí misma la miraban sonrientes, ataviadas con los más disímiles trajes (de baño, de gala, casuales, típicos), como un museo permanente de sus momentos de triunfo. La corona del reinado nacional era aquella cuya gemela se exhibía en su galería personal. La de semifinalista internacional, no quería ni recordarla: llegar de tercera, se repetía siempre, no es un triunfo a medias, sino una derrota sin adjetivos.

Sintió un leve coletazo de nostalgia: aunque nadie más podía saberlo, la corona que ahora observaba era, a su vez, la réplica de una réplica. Leer más »

12
abr
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Cuatro poemas

Roberto Martínez Bachrich (Venezuela)

Octubres

*

Dados los perfiles
repartidas las figuras
nadie osaría apaciguar las sombras

Pero la penumbra seduce sin contratos
y muerde y arranca y clausura los umbrales.

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12
abr
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Octanaje 85

Willy McKey (Venezuela)

85.  La única sección vital de mi biografía compila los momentos en los cuales, sentado en el asiento de copiloto de un carro siempre ajeno, entramos a una bomba de gasolina. Cada vez que eso sucede, cierro los ojos y bajo el vidrio de mi ventana apenas media vuelta de manija, lo justo para que sólo entre el aroma a megajulios que me permite soñar. Mi mano derecha se afinca en la manija, inamovible. Ninguna fuerza podría privarme de esta condición, a pesar de la vulnerabilidad aparente de mis ojos cerrados. Mi nuca sobrepasa el posacabezas y mi altura descansa sus siete cervicales en la cima ergonómica y acolchada. Tomo esa incómoda posición propia de los megaterios atrapados en la brea y mi nariz coincide con la breve rendija por la cual se cuela el olor dulce. Me incorporo. Lo hago para, verticalmente, diferenciarme del resto de los animales que se pudren debajo de mí. Cadáveres apilados. Hidrocarburándose. El petróleo es nuestro patrimonio genocida. Leer más »

12
abr
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Solitario

Mardon Arismendi (Venezuela)

“¡Por mi amor y esperanza te insto
a que no repudies el héroe que hay en tu alma!”

Friedrich Nietzsche. Así hablaba Zaratustra.

Cada 42 segundos, en algún lugar del planeta, es probable que alguien se lance desde un edificio [y que las hormigas almacenen en bóvedas subterráneas los pedazos de sesos del infortunado o afortunado]. Transcurrida esa cantidad de tiempo, una persona, luego de haber visto a su esposa entrar a un hotel agarrada de la mano con un moreno [quien seguramente lo tenía como un caballo] puede meterse un balazo en la sien y llenar de sangre la sopa de lentejas que ella le habrá hecho para la cena. Durante esos cuarenta y dos segundos existe la posibilidad de que alguien ingiera Furadan, es decir, insecticida y nematicida para uso agrícola, lo cual desgarra las tripas, se liga a la sangre y te explota el corazón [además de todas las cosas que suceden previas a la asfixia total: te cagas, te orinas y botas baba caliente por la boca]. Leer más »