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		<title>Poemas Carina</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 11:45:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 46]]></category>

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		<description><![CDATA[Carina Radilov Chirov (Argentina) de: Lo tuyo es puro teatro si hubiera leído más dartagnan y menos intervalo y corin tellados mugrosos del canje sentimental, efusiva, tórrida educación amorosa viendo viñetas a la siesta en la rotura del verano impío, con asistencia mecánica respiratoria pies remojados en un fuentón rojo plástico puesto al bochorno de [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11603&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto"><em>Carina Radilov Chirov (Argentina)</em></p>
<p style="margin-bottom:2em;margin-top:2em;">de: <em>Lo tuyo es puro teatro</em></p>
<p>si hubiera leído más <i>dartagnan</i> y menos <i>intervalo</i><br />
y <i>corin tellado</i>s mugrosos del canje<br />
sentimental, efusiva, tórrida educación amorosa<br />
viendo viñetas a la siesta en la rotura del verano<br />
impío, con asistencia mecánica respiratoria</p>
<p>pies remojados en un fuentón rojo plástico<br />
puesto al bochorno de las dos por madre<br />
a las cuatro jugaríamos con agua entibiada al sol<br />
a las seis el baldeo del patio<br />
a las ocho mudaríamos la tv a la puerta de la cocina<br />
a las nueve cenaríamos afuera<br />
a las once el estropicio del día estaba consumado</p>
<p>pero habitaba novelas con parejas barrocas en las tapas,<br />
torsión de los vestidos, labios en flor, palabras frígidas</p>
<p>soñaba raptos y arrebatos<br />
cabalgaba la cama<br />
amanecía árida<br />
montaba la bici<br />
pedaleaba hasta el canje<br />
cambiaba las revistas</p>
<p>a veces traía<br />
algún <i>condorito<span id="more-11603"></span></i></p>
<p align="right">excitante, susceptible, pasional, intenso, opresivo<br />
abrasador, bochornoso, indiferente, gélido<br />
nostálgico, apenado, inclemente, severo<br />
desolado, roto, discordante<br />
querencia, flechazo, apego</p>
<p style="margin-bottom:2em;margin-top:7em;">De: <em>¿qué pretende usted de mí?</em></p>
<p><b>VIII</b></p>
<p>¡oh el vidrio barato de mi vajilla!<br />
sábanas 100% poliéster<br />
cuchillos tramontina<br />
vasos de plástico<br />
sin contar los <i>tupperware</i><br />
que anidan en las alacenas<br />
buscando tapas que nunca encuentran<br />
¡los cuadros!  remedos kitstch<br />
de todo por dos pesos<br />
una estampa de san expedito<br />
en la madera hinchada</p>
<p>mi pieza: una postal de pueblo<br />
donde no faltan<br />
la cubrecama alcoyana<br />
y el rosario de perlas falsas<br />
bajo el vidrio de la mesita<br />
la foto de una niña<br />
varias  estampitas<br />
eso sí: ninguna del general<br />
sólo una de evita,<br />
la que bien sabía libar<br />
del néctar peronista<br />
glamorosa ninfa<br />
polvo de provincia<br />
la señora de la muerte<br />
con líquido en sus venas<br />
y estopa en el vientre</p>
<p>todo barato, berreta,<br />
grasa, maloliente,<br />
descartable, en oferta,<br />
de saldo y en serie<br />
todo vacuo banal<br />
baladí y anodino<br />
todo todo todo<br />
<i>mi vida</i><br />
va derechito al muere</p>
<p style="margin-bottom:2em;margin-top:4em;"><b>VIII</b></p>
<p>hombres-bubaloo que largan un juguito violeta espeso<br />
y a la segunda mascada ya no tienen sabor</p>
<p>hombres-grillos que te crispan los tímpanos<br />
y se esconden atrás de los muebles</p>
<p>hombres-escarabajos de córneo caparazón<br />
que dan pena con sus patitas endebles</p>
<p>hombres-torpedo: te incrustan su falo, después: su trabajo,<br />
su mujer, sus amigos, sus créditos,  sus días ingratos</p>
<p>hombres con espaldas donde yo me tendería,  reposando,<br />
en una playa junto al mar y ahí recostada, escuchando las olas,<br />
de vez en cuando preguntaría: <i>¿querido, cómo estás?</i></p>
<p>huelen a pasto recién cortado, a cloro en verano, a sal de centauros<br />
algunas especies de hombres dorados que crujen como panes<br />
se deshacen en migas que desparramo cuando agito el mantel</p>
<p>otros tienen olor al fondo de cajones cerrados<br />
donde las pelusas y las naftalinas  engendran escuerzos<br />
que saltan a tu palma  y te untan un aceite frío de pescado</p>
<p>samurais que tajean prolijos tu vientre<br />
con sus manos de junco</p>
<p>buñuelos del color de la miel cuyo centro blando<br />
masticás impotente sin dar con un grumo de donde prenderte</p>
<p>los de nalgas preciosas que piden a gritos un tutú rosado<br />
los de tetillas delicadas como flores de mazapán</p>
<p>hombres que arrastro hasta la cancha embarrada después del picado<br />
los de párpados pesados,  andan con ojos de sueño<br />
el pelo alborotado en nidos de carancho donde pondría mis huevos</p>
<p>faunos rientes que te hacen cosquillas con el azúcar de sus dientes<br />
los invito a dormir para escuchar cómo respiran  a mi lado</p>
<p>huérfanos empantanados en la espera, nos seducen  sus ojos sin fondo<br />
fosos quiméricos donde nunca hay mareas</p>
<p>los pirotécnicos que pasan sin efectos secundarios<br />
y los príncipes pálidos que se inyectan agua de azahar<br />
hombres que sólo en manada se sienten felices<br />
hombres disfrutables como una peli a la tarde<br />
o portátiles para la cartera de la dama<br />
que se despliegan como una navaja suiza<br />
y te tallan el torso la cintura los tobillos</p>
<p>hombres de <i>dulces paladares, codiciables</i><br />
con nombres como <i>ungüentos derramados</i><br />
cocidos a fuego bajo liberan <i>olor a nardo</i></p>
<p style="margin-bottom:2em;margin-top:4em;"><b>Alhambra</b></p>
<p>los humos verdes de los espirales en verano<br />
la humareda de todas las fritangas<br />
que ponen dulce la siesta<br />
el santuario chorrea cera<br />
flotan lentejas de agua<br />
flores de lodo bajo los puentes de chapa</p>
<p>los vapores de hornos de barro<br />
casitas de horneros con chicharrón y chancho<br />
sudan los albañiles, huelen a polvo de ladrillo bravo<br />
las heridas del invierno se sanan con braseros y colita de rana<br />
para los muertos,  coronas de flores en las salas de pana<br />
letras doradas sobre bandas violetas<br />
los dolientes transpiran, los queridos en capullos de gasa</p>
<p>ella llevaba un tejido blanco, cancán de nailon<br />
un turbante que había inventado<br />
dejó en herencia frascos tallados<br />
<i>charisma sweet honesty topace alhambra</i><br />
nitrato de plata es la foto donde aún agoniza<br />
con el mismo turbante sobre el cráneo exhausto</p>
<p>los pastizales se incendian, las vacas dan metano<br />
la fábrica ventea olores a leche<br />
las tipas punzan deseos después de las lluvias<br />
y el canal se lleva los desechos de la industria láctea</p>
<p>una bocanada seca apasiona al llano</p>
<p>los cereales se pudren en silos plateados<br />
junto a los eucaliptos cuyas hojas hierven<br />
en jarritos de lata, sobre las salamandras<br />
los vecinos opacos que echan lejía para calmar<br />
los calores de la tierra plana<br />
riegan en los barrios del centro, berrean más allá<br />
con voz de gallina, desde las cunetas que navegan<br />
los envases los tetras las bolsas los restos plásticos<br />
de los festines berretas</p>
<p>destellan las veladas preciosas, lustradas por las lenguas<br />
finas de mujeres-dalias,  ikebanas de provincia<br />
viajan a la city, compran golosinas<br />
con los billetes blancos de las ubres hinchadas<br />
que ya no ordeñan  las manos rojas de las tamberitas<br />
estamos en la pampa y somos civilizados<br />
¡tomamos la leche alta alta alta!<br />
crujimos con mandíbulas de hordas bárbaras<br />
la grasita de la ternera pegada a la costilla<br />
la ternera que fue alimentada por selectas alfalfas<br />
¡ tuvo cuarto propio como virginia quiso!</p>
<p>¡se liquidan los vientres!<br />
dicen los del campo, no alcanza el ganado<br />
para saciar el hambre de la manada propia y ajena</p>
<p>los espirales de los parrilleros<br />
exaltan el alma de humanos y perros</p>
<p style="margin-bottom:2em;margin-top:4em;"><b>Lo que nos pasa</b></p>
<p>¿nos reconoce la tierra?</p>
<p>no somos agricultores<br />
nada nos dicen las estaciones,<br />
las fases de la luna, las langostas ni los horneros</p>
<p>¿qué deseamos, si no es el llamado del viento?</p>
<p>pisamos las veredas<br />
con los pies turbios, los ojos espesos<br />
la voz curtida</p>
<p>tenemos empleo pero no somos empleados</p>
<p>no hay consuelo<br />
no hay misterios<br />
no hay destellos</p>
<p>¿dónde quedaremos?</p>
<p>en los asientos ahuecados, sin huevos,<br />
nuestras marcas serán tatuajes de agua</p>
<p>¿llamaremos con los muñones, desde los tallos<br />
tibios, recostados sobre la tierra?</p>
<p>mientras esperamos,<br />
pulimos los óvulos como piedras del lecho</p>
<p>una verdad muestra su pico duro,<br />
quiere pajitas, palitos, algo de barro</p>
<p>¿haremos nido sobre nuestros muertos?</p>
<p style="margin-top:5em;font-size:.95em;text-align:right;">Estos poemas corresponden al libro “Flor del llano”, editado por Espiral Calipso, 2011.</p>
<table style="width:75%;border-color:#848e9b;border-style:solid;border-width:1px;margin:7em 10em 7em 1.5em !important;">
<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-izquierda" alt="" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/carina-r.jpg?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><strong>Carina Radilov Chirov</strong> nació en 1972 en Sunchales, donde aún reside y trabaja dando como profesora de Lengua y Literatura. Coordinó el Taller de Lectura y Escritura Irulana, y gestionó varios grupos de lectura. En 2008 participó en el Festi-Poet (lecturas/música en vivo) de la ciudad de Rafaela, leyendo sus textos. Formó parte de la antología <em>Lxs célebres desconocidxs</em> (2008). Su primer libro es <em>Flor del Llano</em> (2009, reeditado por la editorial rosarina Espiral Calipso en el año 2011). Con Analía Giordanino organiza Poesía Elástica, un ciclo de lectura y música entre Santa Fe y Sunchales. Este año se publicará su primer libro de cuentos.<br />
Blog: <a href="http://flordelllanoii.blogspot.com.ar/" target="_blank">Flor del llano II</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11603/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11603/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11603&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Poemas</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 11:30:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 46]]></category>

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		<description><![CDATA[Ricardo Montiel (Venezuela) A LOS FABRICANTES DE CELEBRACIONES Son tantos los días para celebrarlo todo. Día para celebrar a las madres a los uniformados a los médicos y hasta a los abogados. Son tantos los días que se pasan por alto. Día para celebrar los trazos ardientes en las pieles de verano la lectura masiva de [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11563&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto"><em>Ricardo Montiel (Venezuela)</em></p>
<p style="margin-top:1.5em;font-size:1em;font-variant:small-caps;">A LOS FABRICANTES DE CELEBRACIONES</p>
<p>Son tantos los días para celebrarlo todo.<br />
Día para celebrar a las madres<br />
a los uniformados<br />
a los médicos<br />
y hasta a los abogados.</p>
<p>Son tantos los días que se pasan por alto.<br />
Día para celebrar los trazos ardientes en las pieles de verano<br />
la lectura masiva de los acontecimientos censurados<br />
el recuerdo que atraviesa ileso la espuma salada<br />
las migajas de amor milagrosamente halladas en el pan de ayer.</p>
<p style="margin-top:6em;font-size:1em;font-variant:small-caps;">DIOS EN LA TIERRA</p>
<p>Blues abre los ojos<br />
no me desampares ni de noche ni de día.<br />
Dios en la tierra.<br />
Dios encarnado.<br />
Blues contra la neurosis de apartamento.<br />
Blues lobotómico.<br />
Dios en la tierra.<br />
Dios desesperado,<br />
hágase tu voluntad aquí y en el aeropuerto.<br />
Blues aromático,<br />
espiga y llanto sabio<br />
espía de la salvación.<br />
Blues lavaplatos.<br />
Blues colectivo.<br />
Blues oficina,<br />
no me desampares ni de noche ni de día.<br />
Dios en la tierra.<br />
Héroe anónimo de tren,<br />
hágase tu voluntad aquí y en los cielos migratorios,<br />
en la lluvia que no cesa,<br />
en la hipócrita sonrisa de payaso.<br />
Blues nunca me dejes blues.<br />
Corta las cuerdas.<br />
Destruye el piano.<br />
Renuncia a todo y vive conmigo y mi voluntad.<br />
Dios en la tierra.<br />
Dios esclavo del sur.<br />
Dios preñado de acordes,<br />
doce compases,<br />
boca de séptima dominante,<br />
no me desampares ni de noche ni de día.<br />
Blues caricia por correspondencia<br />
Blues mis entrañas puertas abiertas.<br />
<em>Así sea.<span id="more-11563"></span></em></p>
<p style="margin-top:6em;font-size:1em;font-variant:small-caps;">HOJAS EN LA PLAZA</p>
<p>Los pájaros picotean mi almuerzo.<br />
Yo no los espanto.<br />
En el centro de mi torso:<br />
esfera herida afilado vacío.<br />
Es el alma que se agita:<br />
péndulo su nombre aún golpea.<br />
Son medianeras amenazantes:<br />
torres de Congreso ensombrecidas.<br />
Es este día de mierda:<br />
inicio anticipado del Otoño.<br />
Es el deseo histérico<br />
de volver y anudarnos,<br />
hasta rompernos en la nada.</p>
<p style="margin-top:6em;font-size:1em;font-variant:small-caps;">EXTINCIÓN</p>
<p>La tormenta dislocó tus brazos<br />
endureciendo la maniobra.<br />
Precipitándote,<br />
tensionaste las alas en procura del impacto.<br />
En una última imagen<br />
te viste en posición de murciélago,<br />
regocijado en tu cuerpo,<br />
prendido a la mano protectora del perchero.<br />
Fue como tu cadáver olvidado<br />
en las aguas profundas del asfalto<br />
acabó flotando como restos de pájaro suicida.</p>
<p style="margin-top:6em;font-size:1em;font-variant:small-caps;">SEPARACIÓN</p>
<p>Cuando volví<br />
me aventuré a la deriva<br />
bajo cuarenta sagrados<br />
grados de amor.<br />
Caminé,<br />
y la calle era:<br />
un túnel agrietado y transparente,<br />
el desfiladero de la soledad 4&#215;4,<br />
el deseo del perro de balcón que<br />
ladra a la brisa de alga marchita.<br />
Caminé,<br />
entre un hervidero de naves sin velas<br />
alineadas sobre playas infinitas<br />
manchadas de bilis y chapas de cerveza.<br />
Caminé,<br />
y la calle,<br />
esa viuda errante de supermercado que<br />
palpita en las rodillas con las luces en Diciembre<br />
me quemó los pies,<br />
fundió mis zapatos<br />
porque olvidó por completo<br />
la textura de mis pasos.<br />
Caminé,<br />
pero el ardor cubrió mi cuerpo<br />
arrojándome a un banco largo fronterizo<br />
donde acaba al fin la calle<br />
donde acaba el occidente.<br />
Entonces me asomé a la orilla,<br />
y mi reflejo en el Lago era:<br />
Un símbolo de cemento ferozmente separado:<br />
El principio y el fin de un mismo puente.</p>
<table style="width:75%;border-color:#848e9b;border-style:solid;border-width:1px;margin:7em 10em 7em 1.5em !important;">
<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-derecha" alt="" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/ricardo-montiel.jpg?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><strong>Ricardo Montiel</strong> (Venezuela, 1982). Es arquitecto y escribe poemas y relatos. Reside en Buenos Aires, Argentina.<br />
Sitio web: <i><a href="http://ricardomontiel.wordpress.com">Cuaderno de apuntes</a> </i></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11563/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11563/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11563&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>El cuerpo al desnudo  o sobre los hábitos de la transparencia</title>
		<link>http://lasmalasjuntas.com/2013/06/13/el-cuerpo-al-desnudo-o-sobre-los-habitos-de-la-transparencia/</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 11:00:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 46]]></category>

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		<description><![CDATA[Valmore Muñoz Arteaga (Venezuela) I Dice Octavio Paz que el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia. La transparencia es un misterio que apenas se percibe desde una categoría superior del sentido definido como sensus o inteligencia afectiva, otros lo definen dentro de la razón sensible y otros, entre ellos, [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11555&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto"><em>Valmore Muñoz Arteaga (Venezuela)</em></p>
<p style="font-size:1.5em;" align="center"><b>I</b></p>
<p><span id="letragrande-6">D</span>ice Octavio Paz que el mundo ya es visible por tu cuerpo, es transparente por tu transparencia. La transparencia es un misterio que apenas se percibe desde una categoría superior del sentido definido como <i>sensus</i> o inteligencia afectiva, otros lo definen dentro de la razón sensible y otros, entre ellos, María Zambrano, como razón ardiente. Una razón que comprende desde un tránsito lento, profundo y por entero del <i>ser-en-el-mundo, </i>es decir, comprender no como un conocimiento que luego se ejercitará en una actividad, más bien, como el propio ejercicio de esa actividad. Comprender es, en estos términos, como apunta Cristina García Santos, <i>ser capaz de, saber habérselas con</i>, nombrar una destreza en la que no interviene la diferenciación abstracta entre un saber <i>teórico</i> y un saber <i>práctico</i>. ¿Consecuencia? <i>Poder-ser respecto a algo</i>. Poder-ser respecto a tu desnudez. Y ese <i>poder-ser</i> se constituye sobre la base de devorar esa desnudez mientras que ella nos devora, enredarnos en ella, confundirnos en ella hasta que seamos ella misma.</p>
<p>La desnudez nos muestra los desfiladeros del cuerpo que, jugando un poco con algunas ideas de María Zambrano, solamente cuando se les ve allá abajo el oscuro fondo se sienten como abismo, lugar de caída y despeñamiento. Nietzsche veía ese despeñamiento como la posibilidad de vinculación con lo real a través de su capacidad de irradiar sentido. La desnudez irradia así como cuando tu cuerpo se reparte en mi cuerpo y me reparto en el suyo. La desnudez es la posibilidad de respirar juntos, al mismo tiempo y en la misma frecuencia, cuando estamos desnudos. La desnudez son nuestros cuerpos desnudos compartiendo una misma carnalidad dotada de existencia. Plenitud del desgarramiento. Tu desnudez y mi desnudez, nuestras desnudeces que es una sola latiendo es, al mismo tiempo, una mesa cubierta de frutas que brillan de jugosas. Cerramos los ojos y la confusión de olores, texturas y sabores dan forma al informe cuerpo de la transparencia. Cerramos los oídos y escuchamos las incandescencias de todos los grillos que se agitan con hambre desde nuestra desnudez.<span id="more-11555"></span></p>
<p>En la desnudez la transparencia nos dicta el dinamismo de la tempiternidad, ese instante hecho de instantes en el cual el ser y el tiempo si interrelacionan, de tal modo que no hay nada que permanezca sin ser tocado por el tiempo, ni siquiera la eternidad. No se trata del tiempo ni de la eternidad, más bien, se trata de una doble faceta de la misma realidad, y desde esa dualidad carnal aprender a amar lo que amo. En esa tempiternidad comprender la existencia desde la holgura de vivir el misterio de tu desnudez desde mi propio misterio. Ese misterio hecho materia infinita que es tu desnudez tendida a mí como una mano amiga que me sonríe y me transforma en sudor al límite.</p>
<p>En la transparencia que es el cuerpo desnudo todo es arboleda, ramificaciones de la misma rama que se ofrece en todas las posibilidades imposibles. El cuerpo desnudo, otra vez Octavio Paz, es un siempre más allá del cuerpo. Símbolos que se palpan con la sed y el hambre acumuladas en la intensidad del relámpago. La transparencia de las miradas que buscan siempre más allá siempre anular al vidrio que nos separa, que nos aleja de los olores desatados en el jardín. La transparencia que me abreva el deseo deseante de comprender el lenguaje silencioso de tu sudor, tus fluidos, tus olores y sabores y así, sólo así, saber algo más de mí, de mi transparencia que late latiendo siempre desde una órbita sangrante de sangre que arde desde mi mundana humanidad humana.</p>
<p style="font-size:1.5em;margin-top:2em;" align="center"><b>II</b></p>
<p><i>Los Lirios del Campo y las Aves del Cielo</i> es uno de los libros más hermosos escritos por el filósofo danés Sören Kierkegaard. Un libro en el cual Kierkegaard nos introduce a un paisaje distinto del paisaje prefigurado por el banal ruido de lo que se presume como cotidiano. Un libro profundo, de raíces estrechamente vinculadas a una visión cristiana construida desde una conciencia insobornable y cristalina. Libro cuyo nombre es tomado de las palabras que Jesús de Nazaret pronunció alguna vez, dejó escritas San Mateo en su evangelio (Mateo 6:26) y que Raimon Panikkar rescata para explicar lo que para él significa la <i>contemplación</i>.</p>
<p>Filósofos y teólogos de todo tipo, afirma Panikkar, aún reflexionan sobre la Causa y el Autor de los lirios, pero no ven los lirios. Científicos e investigadores de todas las tendencias analizan los componentes o las funciones de los lirios, pero se olvidan de ellos. Políticos y economistas de toda clase se ocupan del uso que se les puede dar. Amantes y devotos los cortan y los ponen a los pies del altar o en el pecho de la amada. Artistas y gente corriente, continúa el filósofo, miran la belleza de los lirios, se esfuerzan por describirlos, los dibujan o al menos huelen su fragancia. Sin embargo, nuestra educación, nuestra formación no nos permite ir más allá. Ir hacia el corazón transparente de las aves y de los lirios. Me pregunto si cuando en los Evangelios nos hablan de mirar, de considerar o de observar no estarán apuntando hacia otra cosa, por ejemplo, y como afirma Panikkar: a <i>contemplar</i>. Ver las aves, desde esta presunción, sería más bien intentar volar con ellas. Razón por la cual estamos de acuerdo con el filósofo cuando este afirma que contemplar es la actividad holística indivisa que ulteriormente dividimos en teoría y práctica.</p>
<p>Entonces, de ser así, qué significado podría tener la posibilidad de contemplar tu desnudez. Desde la contemplación que expresa Panikkar, contemplar tu desnudez significaría no considerar su forma o su textura, quizás ni siquiera su olor. Poder contemplar tu desnudez, la transparencia de tu desnudez, implicaría estar despojado de todo prejuicio y peso en nuestra mente. Sólo la vacuidad, dirá Panikkar, vuelve transparente las cosas y abre un espacio de libertad. Conocer tu desnudez es convertirme en ella, ya que, cuanto más somos otro, más somos nosotros mismos. Sin embargo, y aquí lo cuesta arriba de la tarea, para ser de verdad nosotros mismos tendríamos que trascender nuestro ego y así volvernos uno con la desnudez del otro. Esto es trascender: pasar por encima de nuestros límites. Así se llega a estar completamente desnudo para la desnudez del otro. La transparencia de la desnudez que nos recibe permite la posibilidad cierta de que el amor tenga la capacidad de catapultarnos hacia el ser amado, es decir, hacia esa desnudez que se nos vuelve transparente frente a nuestros propios ojos que ahora pueden ver más allá de la materia. Llegado a este punto me pregunto cuántas veces creyendo estar enamorado más bien no estaría alienado. Conocer dentro de esta frecuencia significa llegar a ser el objeto conocido sin dejar de ser nosotros. Somos espejos del todo o, como apuntara Aristóteles, “el alma es, de alguna manera, todas las cosas”.</p>
<p>La transparencia de la desnudez, según lo que hemos visto, no puede ser descubierta por la razón dialéctica o cartesiana, tan limitada ella a pesar de todo. ya lo decía Ortega y Gasset en su invitación a comprender: “Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas” La transparencia de la desnudez, así como la conciencia de la armonía, sólo es descubierta a través de otro sistema racional cuyo eje central sea, digamos, el amor, la mística o, si se prefiere, la intuición. A este sistema racional es a lo que llamamos razón sensible o razón ardiente. Pensar desde los sentimientos, como recomienda el filósofo y amigo Álvaro Márquez-Fernández.</p>
<p style="font-size:1.5em;margin-top:2em;" align="center"><b>III</b></p>
<p>Hace algún tiempo tuve la oportunidad de ver por internet un documental sobre Foucault y su idea de que el hombre –y la mujer, claro– había muerto. ¿Por qué está muerto? Según Foucault, hombres y mujeres han muerto debido a que no los logra ver como protagonistas de su individualidad, más bien, los visualiza como <i>sujetos</i> de una trama histórica, como sujetos de una realidad construida desde los más viscosos caprichos del poder (político, económico, social, cultural, religioso, etc.). Hombres y mujeres no son el centro de nada, son parte de algo, puesto que, como hemos resaltado, son sujetos. ¿Qué es el sujeto en este caso? Creo que el sujeto, bajo estos términos, es aquel que ha renunciado a su individualidad. ¿Cómo se construyó el sujeto en estos términos? Construyendo un penoso tránsito que va desde una ontología incandescente hasta los desbordes de una metafísica de la política que busca el encierro ascético del ser humano.</p>
<p>Comparto con Onfray la idea de que lo habitual es que toda política formule un arte de subyugar –sujetar– al individuo y de, obviamente, transformarlo en sujeto a través de una lógica holística expresada en inconvenientes y ventajas que la propia persona permite. Esta lógica holística se fundamenta con un objetivo muy claro y sencillo, que todo hombre y mujer pierdan su naturaleza, su fuerza y su potencia. La política moderna, expresada desde el poder, necesita para <i>ser </i>destruir al individuo o, como apunta Onfray, reciclarlo e integrarlo en una comunidad que es, a fin de cuenta, la única que, según ese poder, puede proveerle sentido. El poder jamás imagina y concibe al individuo como una entelequia. El poder siempre percibe al individuo como una parcela que, para poder tener existencia real, necesita, dice Onfray, un promotor de sentido y de verdad. “Sumisión, sujeción, sometimiento, renuncia, subsunción: siempre se apela al todo para acabar con la parte, que, sin embargo, triunfa como un todo por sí misma”.</p>
<p>Creo que esto último lo hemos vivido ardientemente los venezolanos los últimos años. Un gobierno que ha construido un imaginario político tomando las más infames aberraciones del comunismo y el fascismo para avasallar al individuo en función de constituir un cuerpo social “supuestamente” pacificado, armonioso, sin clases, sin guerras, sin contradicciones, con la mirada puesta en una nación homogénea y una patria militarizada y sana. Un gobierno que ha debilitado profundamente un ya debilitado individuo, vacío de contenido, y que sólo ha sido tolerado y celebrado cuando pone su existencia al servicio de la causa que lo supera y a la que todos rinden culto. Esa causa no ha sido otra cosa que el líder, el caudillo, peor aún, los histéricos caprichos del inflado <i>hegemón</i>. Un hegemón que busca la construcción de un cuerpo social homogéneo aplastando fascistamente al cuerpo individual. De allí la imperiosa necesidad de plantearnos una política de los cuerpos liberados.</p>
<p>Trabajando en mi tesis de maestría me topé con un libro fascinante, para ser más exactos, con un capítulo fascinante de un libro. El libro es <i>La Cultura Popular en la Edad Media y el Renacimiento</i>, el capítulo se llama <i>La Imagen Grotesca de Rabelais y sus Fuentes</i> y el autor es Mijail Bajtin. Bajtin considera fundamental para desestructurar al cuerpo social diseñado por la modernidad analizar la fiesta popular medieval para poder aislar algunas de las representaciones del hombre y la mujer. Digamos que es un punto de partida importante imbuirnos en la racionalidad del júbilo carnavalesco, es decir, entremezclar los cuerpos sin distinción que medie entre unos y otros, como diría David Le Breton, participar de un estado común que parta desde una comunidad ardiente e incandescente. Desdibujar la norma a través del fervor de la calle y de la plaza pública, a través del barullo confuso e instituir como punto culminante a la transgresión que lleve a hombres y mujeres a una liberación de las pulsiones habitualmente reprimidas y que dan fuerza motriz al cuerpo social acariciado orgásmicamente por el poder. El cuerpo grotesco del júbilo carnavalesco, ese cuerpo ardiente dionisíaco se opone, radicalmente, al cuerpo moderno: cuerpo homogéneo y vacío de individualidad.</p>
<p>El cuerpo grotesco, otra transparencia del cuerpo, reflexiona Bajtin, no tiene una demarcación respecto al mundo, no está encerrado, terminado, ni listo, sino que se excede a sí mismo, atraviesa sus propios límites. El acento está puesto en las partes del cuerpo en que éste está, o bien abierto al mundo exterior, o bien en el mundo, es decir, en los orificios, en las protuberancias, en todas las ramificaciones y excrecencias: bocas abiertas, órganos genitales, senos, falos, vientres, narices. Esto lo recoge maravillosamente Onfray, sí, otra vez Onfray, cuando entiende que lejos de los deseos de apocalipsis que se hacen realidad, contentémonos con admirar las figuras del gasto, aquéllas que disfrutan practicando la ética dispendiosa, aquéllas que encuentran, en sus ascensos, al hijo pródigo cuando aún no se ha arrepentido. Un cuerpo siempre con la boca abierta es un cuerpo que se escapa de las líneas de mando que acarician el vientre pasmado del cuerpo social. Un cuerpo con la boca abierta es el cuerpo grotesco del hombre y la mujer carnavalescos que se gozan desde el desborde de los límites y viven su expansión hacia afuera.</p>
<p>La razón carnavalesca da forma a un cuerpo dispendioso. Cuerpo sin nacimiento ni muerte. Inquieto y sin reposo, siempre distinto y en vigorosa plenitud. Cuerpo como voluntad estética que aspira a una obra abierta siempre abierta, siempre nueva siempre. Cuerpo que se construye en los instantes en que se construyen la vida aunque esta termine cuando termina. Carne hospitalaria edificadora de una ética voluntarista. Cuerpo que lance ventosidades de felicidad sobre los caprichos miserables del hegemón. Un cuerpo como espacio de carne dentro del cual retocen felices la anarquía gozosa, la embriaguez y el júbilo. Cuerpo armoniosamente desordenado que exprima en sí y para sí los jugos de la existencia.</p>
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<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-izquierda" alt="" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2011/08/valmore-foto.png?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><strong>Valmore Muñoz Arteaga</strong> (Maracaibo, 1973) Profesor e investigador de la Universidad Católica Cecilio Acosta. Decano de la Facultad de las Ciencias de la Educación. Ha publicado: He publicado Mario Briceño-Iragorry desde la vigilia (2000), Desde la Memoria (2002), Bajo la Caligrafía de la Noche (2004), Sylvia (2008), Notas Marginales sobre Pensamiento Latinoamericano (2011) Sobre Occidente (2012) y Artesanos de la Angustia (2012).<br />
Administra el <a href="http://blogdevma.blogspot.com/" target="_blank">Blog de Valmore Muñoz Arteaga</a>.<br />
Twitter: <a href="https://twitter.com/elinvisible1973">@elinvisible1973</a>.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11555/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11555/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11555&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Medio hermano</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 04:55:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 46]]></category>

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		<description><![CDATA[Sergio Gaiteri (Argentina) «Y aquel temor de no servir para nada…» José Carbajal 1 La primera vez que Carlos vino al departamento traía en una mano una copa de esas grandes, que parecen globos. En la otra mano traía un cigarrillo. Entró haciendo un paso de baile, sacudiendo la cabeza y los hombros. Agarraba la [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11587&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto-feature"><em>Sergio Gaiteri (Argentina)</em></p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.3em;margin-bottom:3em;" align="right"><i>«Y aquel temor de no servir para nada…»</i><br />
José Carbajal</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;" align="center"><b>1</b></p>
<p>La primera vez que Carlos vino al departamento traía en una mano una copa de esas grandes, que parecen globos. En la otra mano traía un cigarrillo. Entró haciendo un paso de baile, sacudiendo la cabeza y los hombros.<span id="more-11587"></span> Agarraba la copa de la base, con dos dedos. La hacía girar con un movimiento de la muñeca, como si le diera cuerda. En el fondo de la copa había vino tinto. Acercó el borde de la copa a la nariz. Aspiró. Contuvo el aire y lo largó de golpe. Hizo otro paso de baile, con la cabeza y los hombros. Dijo: <i>Acá hay por lo menos cincuenta pesos. No, me quedo corto. Acá, en estas gotitas, debe haber como cien mangos. </i>Mamá se rió y le hizo un gesto con las manos para que bajara el volumen de la voz.</p>
<p>Carlos estaba colorado. Carlos <i>es</i> <i>colorado</i>, pero esa noche tenía unas manchas rojas con bordes blancos repartidas en algunas partes de la cara y en el cuello. No se las volví a ver. Esa noche estaba borracho. Era raro ver a un borracho así, de saco y corbata.</p>
<p>Los dos estaban parados al lado de la puerta.</p>
<p>Yo los miraba desde la mesa del comedor. Trataba de hacer los deberes. Estaba solo porque Lucas se había ido. Empezaba a hacerse de noche y todavía no había prendido la luz grande, la que está justo arriba de la mesa.</p>
<p>Carlos le dio una pitada al cigarrillo haciendo fuerza con los labios. Se lo sacó de la boca y lo miró. Estaba apagado. Abrió la puerta y lo tiró al pasillo. Levantó la copa y tomó de un trago todo el vino que quedaba. Se limpió la boca con la manga del saco. Estiró un brazo y le levantó la pollera a mamá. En ese mismo momento mamá vio que yo los estaba mirando. Mamá agarró la mano de Carlos y se la sacó de encima. Se acercó. <i>¿Qué estás haciendo, qué hacés al oscuro?, </i>me preguntó. No alcancé a contestarle. Me dijo que juntara mis cosas y me fuera a la pieza. Agarré un par de cuadernos, el libro de inglés y la cartuchera. Pasé cerca de Carlos, le dije <i>buenas noches, señor</i>. No me contestó. Antes de meterme en la pieza escuché que le preguntaba a mamá si tenía cigarrillos. Mamá le dijo que ella había dejado de fumar, pero que si él quería bajaba al kiosco de la avenida a buscar una etiqueta.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>2</b></p>
<p>Esa noche Lucas estaba en Capital Sur, en la casa del padre.</p>
<p>Hacía varios días que estaba con Eduardo porque le tenían que hacer los estudios para la operación del oído. Mamá ayudó, hizo los trámites en la mutual para conseguir la prótesis. Pero fueron Eduardo y la mujer los que se encargaron de la parte de los médicos y la clínica.</p>
<p>A veces yo también voy con Lucas a la casa de Eduardo. Sobre todo en las vacaciones, en enero y febrero. Eduardo nos hace socios a los dos de la pileta de Barrio Parque. Lucas va a la Escuela de verano y yo me quedo por ahí, mirando algún partido de tenis o dando vueltas por el club.</p>
<p>La operación de Lucas no se pudo hacer en ese momento porque no daba el peso para la anestesia. Había que esperar que creciera un poco más. Por lo menos tres  o cuatro kilos. Según Eduardo, era una operación de lo más fácil, le tenían que separar unos huesitos de adentro del oído y ponerle la prótesis, pero el peso era muy importante.</p>
<p>Eduardo es hincha de Instituto. Una vez nos llevó a la cancha de Alta Córdoba. Una sola vez y no volvimos más. A mí no me interesa el fútbol. No se lo dije, pero él se dio cuenta. Y a Lucas, las bombas de estruendo y los gritos de la gente le hacían doler la cabeza. Hay ruidos que cuando pasan por los audífonos le hacen mal. Eso es algo que no se puede corregir. No se los puede regular. A Lucas le gusta ver partidos en la tele. Dice que es hincha de River. Tiene las carpetas forradas con el escudo de River. Yo no tengo cuadro. Los partidos de fútbol me aburren, prefiero mirar películas.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>3</b></p>
<p>Yo conozco a papá solamente por fotos y por el video del casamiento de la tía. Se lo ve de lejos. Sale bailando, saltando al medio de la gente. Mamá dice que vino a vernos cuando yo tenía seis años. No hay caso, tengo otros recuerdos de esa época, pero nada de la visita de papá. Vive en Estados Unidos, en Los Ángeles. Es actor, pero trabajó muchos años como cocinero en el restaurante de otro argentino. Mamá dice que la última vez que habló por teléfono le dijo que había dejado la cocina, que estaba viviendo de hacer doblajes de series de televisión, y que ya no pensaba en volver.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>4</b></p>
<p>Mamá trabaja para una agencia de promotoras. Por eso lo conoció a Carlos. Ese día estaba en una degustación en el stand de Chandon. Carlos fue ahí porque es dueño un supermercado de bebidas en Barrio Jardín. Tenía una camioneta de las nuevas, de esas cerradas, con cúpula. Lucas decía que era una Ranger.</p>
<p>Mamá hizo distintos trabajos, pero siempre vuelve a la agencia. Dice que se tiene que buscar otras cosas, que después de los treinta y cinco se acaba el tema de las promociones. Últimamente trabajó como moza en un bar de Villa Allende. Estaba contenta, le gustaba, pero parece que se peleó con el dueño por un problema de plata. El año pasado, para la época de navidad, entró a una casa de ropa en el Centro. Se cansó, duró un mes. Mamá nunca dice de verdad cuántos años tiene. Hace mucho que no festeja su cumpleaños. Cumple tres días después de Lucas, el veintiuno de marzo. Yo no le pregunto ni le digo nada. Para mí hacer rato que pasó los treinta y cinco.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>5</b></p>
<p>El cine me gusta desde que era chico. Según mamá lo traigo en los genes. Lo dice por papá, claro. Ella no tiene paciencia ni para terminar de ver una película en dvd. De lo que sea, de acción, romántica. Aguanta un rato, pero siempre pasa lo mismo, dice que tiene otras cosas que hacer y se levanta del sillón.</p>
<p>Mamá se enoja<img style="border-top:thin solid #c0c0c0;border-bottom:thin solid #c0c0c0;float:right;margin:2em 0 1em 2.5em;padding:1.5em 0;" alt="El-Aliento-del-Dragón-001" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/doisneau-la-pendule.jpg?w=375&#038;h=416" width="375" height="416" /> conmigo porque algunas veces no llevo a Lucas al cine. Es injusta. Lo llevo casi siempre. Lo que pasa es que algunas películas son prohibidas para menores de dieciséis. Lucas tiene doce y, aparte, parece que tuviera mucho menos. Le he explicado a mamá que no son películas de sexo, que son películas raras, y que yo tampoco sé por qué las ponen prohibidas. Ella me contesta que vaya a ver otras. No hay caso, no entiende nada. Como si ir al cine fuera sentarse y mirar cualquier cosa. Yo me informo. Veo los avances y anoto en un cuaderno las que me parecen más o menos buenas. También leo el diario de los miércoles para ver las novedades.</p>
<p>Lucas prefiere las películas subtituladas. No alcanza a leer todas las palabras, pero en general entiende las tramas sin que yo le explique. Antes de entrar al cine va al baño y se saca los aparatos. Me los da a mí para que se los guarde. Los cines del shopping tienen el sonido muy fuerte. A veces entra un ruido de golpe o una música que lo aturde. Cuando aparecen los títulos finales, Lucas me pide los aparatos y va al baño para volver a ponérselos. Me espera afuera, en el hall. Él ya sabe, a mí me gusta quedarme clavado en la butaca hasta que desaparecen los títulos, hasta que se acaba la música y la pantalla queda oscura.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>6</b></p>
<p>Carlos pasaba a visitar a mamá algunos que otros días de semana, siempre a la hora de la siesta. Si Lucas y yo estábamos en el departamento, se iban a algún otro lado, sino se quedaban ahí mismo.</p>
<p>Yo prefería no estar, pero nunca sabía qué hacer. Carlos no tenía días fijos.</p>
<p>La tarde anterior al día de la operación de Lucas, Carlos llegó al departamento como siempre, como si no pasara nada. Estábamos todos alterados. Eduardo llamaba a cada rato para saber cómo andaba Lucas. Le pedía a mamá que agarrara el termómetro y le tomara la temperatura. Mamá le decía que se quedara tranquilo, que Lucas no tenía fiebre. El tema del peso esta vez venía bien. Lo que preocupaba a Eduardo era que Lucas estuviera resfriado.</p>
<p>Lucas estaba enojado. Se había encerrado en la pieza. No quería salir. Carlos preguntó por qué no hacíamos algo para pasar el tiempo. Por qué, por ejemplo, no nos íbamos al cine. Mamá le dio la razón. Carlos metió la mano en el bolsillo del saco, buscó un billete y me lo dio. Era de cien. Lo guardé. Fui a la pieza y le conté a Lucas que me iba al shopping. No hizo falta decirle nada más. Mamá entró y lo ayudó a vestirse. Lo abrigó bien para que no tomara frío.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>7</b></p>
<p>Desde el departamento hasta el shopping hay cinco cuadras. No hablamos una palabra. Lucas no quiso saber a cuál de los cines íbamos ni qué película daban. Cuando llegamos fue directo al baño para sacarse los aparatos. Yo me puse en la cola para comprar las  entradas. Había tres o cuatro personas. A esa hora siempre hay poca gente. Me atendió un chico nuevo. En esos cines siempre están cambiando de vendedores. Le pedí dos entradas para la sala tres. Me las había dado, ya las tenía en las manos, cuando volvió a mirar el billete con más atención. Lo puso en una de esas máquinas que controlan si son falsos. Me miró. Le dijo algo al cajero que tenía al lado. Me pidió que esperara. La señora que estaba atrás mío le dijo que se apurara, que la película de ella ya había empezado. El chico se puso más nervioso que yo y me quiso arrebatar las entradas de la mano. Yo me corrí a un lado. Las entradas se cayeron al piso. La señora gritó. En ese momento se acercó uno de los guardias que estaba cerca de la escalera mecánica y me agarró del brazo. Me lo apretó. Y también en ese mismo momento Lucas salió del baño con los aparatos en la mano y vio lo que estaba pasando. Vino corriendo y gritando de esa manera que grita cuando se queda aislado de todo. Le sale una voz que no parece de él. No dice ninguna frase, no se le entiende nada. El guarda lo vio venir. Habrá pensado que le iba a pegar. Me soltó a mí y lo agarró a Lucas. Lucas forcejeó. Se tiró al piso hecho una bolita y se largó a llorar. Se tapaba la cara con las manos. Yo me paré al frente del guardia, lo miré fijo a los ojos y le pedí por favor que no lo tocara, que lo dejara donde estaba. Le expliqué que era mi hermano, que no escuchaba nada, que yo le iba a hablar y lo iba a tranquilizar. Vinieron corriendo otros guardias. Apareció gente por todos lados. Gente que salía de los cines para ver qué pasaba, para saber de dónde venían los gritos. Traté de separarle las manos de la cara, pero era imposible. Lucas tenía todo el cuerpo duro. Le acaricié la cabeza un buen rato, le di un beso en las manos. Se quedó quieto. Se aflojó. De a poco fue dejando de llorar. Alguien me tocó el hombro y me preguntó si hacía falta un médico. Sin darme vuelta, le dije que no. Esperé hasta que Lucas se quedó en silencio. Lo ayudé a levantarse, le acomodé un poco la ropa y agarrados de la mano buscamos la salida. Una chica nos corrió hasta la puerta del shopping y me dio los audífonos. Dijo que estaban tirados en la escalera.</p>
<p style="font-size:1.25em;margin-bottom:1.5em;margin-top:4em;" align="center"><b>8</b></p>
<p>Al otro día lo operaron a las ocho de la mañana. Salió del quirófano a las diez y media. Según los médicos todo resultó como ellos esperaban, pero lo mismo lo tienen que operar otra vez para unos retoques. Eduardo se enojó, armó un escándalo bárbaro. Dijo que él iba a ver qué hacer con Lucas, que eso no era lo que a él le habían explicado.</p>
<p>Carlos vino dos o tres veces más al departamento y de golpe desapareció. Yo nunca le conté a mamá lo que pasó esa tarde en el cine. Y no creo que Lucas lo haya hecho. No, no creo.</p>
<p>Mamá sigue en la agencia, pero ya no trabaja más en eventos. Se encarga de todo lo que tiene que ver con la organización. De buscar las chicas y prepararlas. Según ella, si todo sigue así el año que viene nos mudamos a un lugar más grande, a una casa,  para que cada uno tenga su propia pieza.</p>
<table style="width:75%;border-color:#848e9b;border-style:solid;border-width:1px;margin:7em 10em 7em 1.5em !important;">
<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-izquierda" alt="" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/sergio-gaiteri.jpg?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><b>Sergio Gaiteri</b> (Córdoba, Argentina, 1970). Autor de <i>Los días del padre y otros relatos</i> (cuentos, 2005), <i>Certificado de convivencia y otros relatos</i> (cuentos, 2007, Primer Premio Fondo Nacional de las Artes (Argentina), <i>Nivel Medio</i> (novela, 2010), <i>La moz</i><span style="text-decoration:underline;">a</span> (nouvelle, 2010) y <i>Trabajo social y otros relatos</i> (cuentos, 2011), Segundo Premio Luis de Tejeda 2010 (Córdoba).</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11587/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11587/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11587&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Gaiteri-Portada</media:title>
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			<media:title type="html">El-Aliento-del-Dragón-001</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>Carta de Octavio Armand para &#8220;Las Malas Juntas&#8221;</title>
		<link>http://lasmalasjuntas.com/2013/06/13/carta-de-octavio-armand/</link>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 04:53:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>

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		<description><![CDATA[Amigo Víctor Azuaje: Leí y dejo para todos lo que me he dicho. Que esto circule entre nosotros como un abrazo. De veras, muchas gracias. OA &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; Hoy había amanecido con ganas de asilarme en un libro. Pero como Johan me anunció que ya estaba empeorando Las Malas Juntas decidí meterme en google y abrir la [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11634&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Amigo Víctor Azuaje:</p>
<p>Leí y dejo para todos lo que me he dicho. Que esto circule entre nosotros como un abrazo. De veras, muchas gracias.</p>
<p>OA<span id="more-11634"></span></p>
<p style="margin-bottom:2.5em;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</p>
<div style="margin:1.5em 4.5em 2em 3em;">
<p><span style="font-variant:small-caps;font-size:1.25em;">Hoy había amanecido con ganas de asilarme en un libro</span>. Pero como Johan me anunció que ya estaba empeorando <em>Las Malas Juntas </em>decidí meterme en google y abrir la revista.</p>
<p>Abro y veo mi nombre, veo los nombres de un puñado de amigos. Veo rostros que alguna vez vieron el mío, rostros donde yo me vi plural y que ahora son espejos desaparecidos y espejos para desaparecer. Leer será como entrar a alguno de esos espejos. Perderse en un espejo sin retorno. Me veo y me voy. Verse es irse. Irse de nuevo, reírse.</p>
<p>Conocimiento, en francés, se dice conacimiento. Conocer es conacer. Nacer a sí a medida que las sensaciones y las ideas lo compenetran a uno con el mundo. O los mundos: el que está afuera y el que adentro se asombra y estremece al ver y verse. Se nace en la luz que uno crea, donde uno se recrea. Uno se da a luz en la luz de todo y de todos.</p>
<p>Para cerciorarme de que no estaba aún en el quinto sueño, tuve que pellizcarme con un cafecito. Uno negrísimo, tipo 3 o 4 de la madrugada, de los que llamo whisky sin agua ni hielo. Leía unas páginas de Miguel Ángel Campos acerca de <em>El aliento del dragón. </em>¿Acaso soñaba? ¿Estaba soñando? No lo podía creer. Hecho a la soledad, acostumbrado al cero, de repente me sentía perfectamente acompañado. La enorme compañía de este púgil del verbo, que escribe con los puños, como si Ervin Nyireghazi se acercara a los marfiles de la página en blanco, me pareció el San Jorge para el dragón que se quedaba sin aliento. Sabía de Miguel Ángel Campos, por supuesto. Había leído varios libros suyos. Hasta habíamos hablado por teléfono, muy brevemente, en alguna ocasión. Y justo el día antes de la lectura que tanto me honra, y que tanto agradezco, lo había conocido personalmente gracias a Johan Gotera. Nos habíamos reunido ahí mismo, en La Pavesina, donde estaba para pellizcarme con el café. Tu conversación, le dije, rima con tu escritura. Y así es. Y así podré seguir conversando con él, en estas páginas que ojalá sepa merecer, estas páginas tan suyas ahora mías, y en mi cero arábigo, en mis páginas, que ahora y siempre, para seguir la conversa, serán suyas.</p>
<p>Fue lo primero que leí, <em>El cristal húmedo. </em>Luego volví a tropezar con viejos amigos y conocidos en las cartas. Ya todos ellos están en la otra orilla. Pero qué presentes entre nosotros. Cómo nos ayudan a sobrevivir en esta, que aun pisamos. De los que lamentablemente ya se han ido, Lorenzo García Vega no figura entre las cartas sino en un trozo de su libro <em>El oficio de perder</em>. Fue uno de mis grandes puentes hacia lo cubano. En mi tremenda soledad de joven cubano arisco a las baratijas y las consignas de la demencial política cubana, deplorables en una orilla y otra, Julián Orbón y Lorenzo García Vega ratificaron mi convicción de que a veces la soledad es excelente compañía. Toda mi vida he sido fiel a esa compañía, anónima en un sentido muy diferente al habitual.</p>
<p>Pasé entonces a la reseña de <em>El aliento del dragón </em>de un joven amigo que quiero mucho y extraño muchísimo, Leonardo Rodríguez. Fue la única que tuvo el libro en su momento, ¡pero qué hermosa! La releo y siento a Leonardo, al Rugiente como siempre le he dicho, en su hilar fino y su sabrosa ironía. Capeó al dragón como un torero; le dijo Minotauro en el Laberinto y sirena en alta mar. Tiene su prosa la gracia del polo oriental; y el brillo del amanecer <em>sobre el dormido mar</em> de esa música que a mí, oriental de otro Oriente, me conmueve. Es de Cumaná. Milita en las filas esmaltadas de José Antonio Ramos Sucre.<em> Prosa nostra, </em>la suya. Prosa para levantar nuevas catedrales en el país que tanto las necesita.</p>
<p>Paso al nuevo conde de Villamediana. Digo esto en tono jocoserio. Si le quitáramos unos siglos al calendario —nada del otro mundo para quienes sentimos una demoledora pasión por la arqueología—, este joven hubiera estrechado amistad con don Luis de Góngora. Como un domador de circo, se mete en el poema como si fuera la jaula de los leones y obliga a saltar las palabras por aros en llamas. Comienzo por el final de su texto, donde su ocurrente cálamo dice y desdice:</p>
<p><em>El centro, por suerte, está hueco. Lo deducimos de un “error” en una línea del texto que soñé y que ya existía: “Aquí tienes mis catorce letras” (p. 59). Fui diligente y conté los elementos del nombre</em> Octavio Armand; <em>como en</em> Armando Octave,<em> solamente hay trece caracteres. Catorce, con espacio, contando el blanco antes del apellido. Quizá ése sea el dohyo —no lo sé.</em></p>
<p>El pone el dohyo y la lucha. Per/verso en sus versos, inventa el cero arábigo y el tao para concederle a mi nombre unas catorce letras que no tiene. Sabe que yo sumo las catorce de Vincent Van Gogh. No importa. Me arresta su suma de trece más cero catorce. Perfecto y completo su soneto en números incompletos. Su sumo, para volver al dohyo. Me reta, me rota sobre el eje vacío. Reconoce mi ausencia. Sé, pues, que me ha visto. Ha sido capaz de leer con los ojos cerrados. Este joven, como Borges o Lezama, pudo haber dirigido la Biblioteca de Alejandría. Pudo haber sido esa llama que organiza, genera, siembra, sacude. Busca la estratigrafía de mis ruinas en la lectura. Entre algunas páginas del admirable Benjamin, encuentra mi Troya. ¡Cuánto quisiera que fuera así! Benjamin, o Simmel, son arqueólogos, no ruinas. Mis ruinas lamentablemente son tales. Ruina mi casa, mi vida, mi patria, mi todo-ya-casi-nada. Ahora tengo otra deuda. Nada menos que con Villamediana. Por ahora doy gracias por su gracia.</p>
<p>A José Javier León —como a Leonardo Rodríguez— lo clasifico entre los felinos grandes. Grandes y peligrosos. Personalmente lo conocí a través de Johan. Una reunión en la cafetería Danubio que ojalá se repita pronto. Había leído, con asombro y extrañeza, prosas suyas que se acercan a la realidad por lo pequeño, como si se propusiera agarrarla por asas de rarísimas dimensiones, tremendas por lo humanas, ergonómicas y como al alcance de la mano. Así, por ejemplo, se detiene en la puerta que cierra al instalarse en un hotel y lee para nosotros la tabla mosaica pero casi nunca atendida de las normas que rigen en la hospitalaria institución. Hace un texto con ese texto. Lo usa de pretexto para dar rienda breve pero suelta a su imaginación, que es tribal en el más amplio sentido de la palabra, pues este Rugiente se ocupa de la tribu humana. Siempre, la más inmediata, la que lo rodea, la que exige su mirada, la que su afán de justicia siente como propia. De ahí que busque a la <em>propiedad</em> a través de unos poemas, hasta definirla como <em>absoluto de pacotilla. Lo propio no existe,</em> asegura con mucha propiedad. Yo que escribo poemas y así me inscribo en el lenguaje de todos, soy tribal en la tribu de León. No hay <em>esto es mío</em> y <em>solo mío </em>en el ámbito de las palabras. Sé que al decir: «En este aliento, que tú sacas/ y repites para que sea mío,/ sobro yo. /Sobro yo para que sea mío»; aliento que León &#8216;saca y repite&#8217;  —cita—, la paradoja se cumple precisamente cuando/porque lo mío ha dejado de ser mío al hacerse suyo, cuando/porque sobro en el otro que soy al vaciarme. La tribu del yo es esa tercera persona donde conjugo lo humano en el presente del indicativo. Donde me veo en el espejo que desaparece. Acepto al León como cacique. Rujo con él y digo gracias.</p>
<p>Gracias a Víctor Azuaje, amigo por conocer, y a Gustavo Valle, venezolano porteño. Gracias, siempre, a Johan Gotera, vene<em>zuliano </em>guantanamero. Gracias a los vivos y a los muertos que están como enterrados en mí. Gracias a todas las malas juntas que me han dado tan extensa y grata compañía. Me debo a todos.</p>
<p style="margin-bottom:4em;">Octavio Armand</p>
<p style="font-size:2em;text-align:center;margin-bottom:1.5em;">*****</p>
<p style="margin-top:2em;">Estimado Octavio Armand:</p>
<p>Ud. agradece con su característica excesiva generosidad: fuimos nosotros los honrados al dejarnos Ud. publicar valiosos textos e imágenes de su vida literaria.</p>
<p>Sus referencias al sentirse acompañado me hicieron recordar su poema “Primera comunión”. Esa comunión primera no está limitada por el orden temporal ni espacial: es la comunión de los espejos, de los sueños, del “conocer es conacer”, comunión en rotación del “primus inter pares” —Paz, Zambrano, Cioran, Garmendia, Sarduy&#8230; Ud. —, comunión prima, porque no divide perfectamente, sino que siempre deja residuos para seguir comunicando. Es la comunión imperfecta, la de las malas juntas. Unos están en el pasado y otros lejos: Valle en Buenos Aires, Solórzano-Alfaro en Costa Rica, Moreno Villamediana y Lozada en Venezuela, yo cerca de New York. A todos nos reúne, en cualquier lugar o tiempo, Ud., el primero en la comunión.</p>
<p>Este fin de semana estuve en las montañas de Catskill, donde según la leyenda Martí escribió los “Versos sencillos”. Si algún día decide recorrer de nuevo estos lares, podremos conversar sobre esos espejos y sueños.</p>
<p>Con afecto,</p>
<p style="margin-bottom:2em;">Víctor Azuaje</p>
<p>PS: Le dejo una imagen de las montañas del Catskill desde el Hartwick College en Oneonta. El crédito va para mi esposa, Tiba Araujo.</p>
</div>
<p><img style="margin-bottom:7em;margin-top:3em;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/oneonta-photo.png?w=480&#038;h=640" alt="Oneonta-Photo" width="480" height="640" class="aligncenter size-full wp-image-11660" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11634/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11634/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11634&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Octavio-Mensaje</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>Poemas</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jun 2013 04:45:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 46]]></category>

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		<description><![CDATA[Leonardo González-Alcalá (Venezuela) Soledad siempre es desnuda Soledad es no saber escuchar una manera de dormirse sin cansancio que un cuerpo te recuerde poemas oscuros la dureza de un vínculo   su temperatura la ficticia escogencia de las manos el cansancio de los poetas que nadie explica tal vez un arraigo a la superficie un teléfono [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11614&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto-feature"><em>Leonardo González-Alcalá (Venezuela)</em></p>
<p style="margin-bottom:4em;margin-top:2em;"><b>Soledad siempre es desnuda</b></p>
<p>Soledad es no saber escuchar</p>
<p>una manera de dormirse sin cansancio<span id="more-11614"></span></p>
<p>que un cuerpo te recuerde poemas oscuros</p>
<p><span style="margin-left:3em;">la dureza de un vínculo   su temperatura</span></p>
<p>la ficticia escogencia de las manos</p>
<p>el cansancio de los poetas que nadie explica</p>
<p>tal vez un arraigo a la superficie</p>
<p>un teléfono frío</p>
<p>una tarde enmudecida por la casa de la infancia</p>
<p><span style="margin-left:3em;">redescubierta en el instante de un infarto</span></p>
<p style="margin-bottom:4em;margin-top:8em;"><b>Sexto mandamiento</b></p>
<p>Febrero es de las mujeres con llanto</p>
<p style="margin-bottom:3em;">en los pasillos de una facultad donde se enseña la justicia</p>
<p>señorita</p>
<p>tenga la castidad de no vestir</p>
<p>como si el cuerpo buscase convencer</p>
<p>no distraiga el conocimiento de ese profesor</p>
<p style="margin-bottom:3em;">que es una institución y sin embargo no da los buenos días</p>
<p>cuídese de todo aquél que la obligue a reunirse en su oficina</p>
<p>no cierre nunca la puerta</p>
<p>huya cuando éste le pregunte con una sonrisa</p>
<p><span style="margin-left:3em;"><i>¿me tienes miedo?</i></span></p>
<p>no cierre nunca la puerta</p>
<p style="margin-bottom:3em;">aunque ésta sea una universidad católica</p>
<p>y si en sus manos llega a temblar una hoja de examen con números rojos</p>
<p>no olvide lo que escuchó     <i>la cama puede cambiarlo todo</i></p>
<p>piénselo</p>
<p>para qué alzar la queja</p>
<p>para qué alzarla a los oídos de una facultad que sólo tiene bocas</p>
<p>que gritan</p>
<p><i>libertad y derechos humanos</i></p>
<p><i>abajo la dictadura</i></p>
<p>sólo bocas</p>
<p>nunca oídos</p>
<p>no lo olvide</p>
<p style="margin-bottom:3em;">los derechos humanos están primero</p>
<p>siga dando los buenos días aunque la institución responda</p>
<p style="margin-left:3.5em;"><i>el mutuo disentimiento</i></p>
<p style="margin-bottom:3em;margin-left:3.5em;"><i>la subrogación del término</i></p>
<p><i> </i></p>
<p>- Buen día, quisiera hablar con el director de la facultad</p>
<p>- Un momento</p>
<p>Dos</p>
<p>Tres</p>
<p style="margin-left:3.5em;">Cuatro</p>
<p>Cinco</p>
<p style="margin-left:9.5em;">Seis</p>
<p>Siete</p>
<p>Ocho</p>
<p>Nueve</p>
<p>Diez</p>
<p>minutos</p>
<p style="margin-bottom:3em;">- El director de la facultad no se encuentra</p>
<p>Sí, este febrero es de las mujeres</p>
<p>que pueblan los pasillos de una facultad donde se enseña la justicia</p>
<p>y de los profesores que vienen armados a esta universidad</p>
<p style="margin-left:3em;">católica</p>
<p>católica</p>
<p>qué adjetivo más esdrújulo y extraño</p>
<p>y los profesores armados se quejan</p>
<p>porque la dictadura quiere llamarnos popular</p>
<p style="margin-bottom:3em;">y no católica</p>
<p>habrá que salir</p>
<p>gritar nuevamente<i> libertad</i></p>
<p><i>derechos humanos</i></p>
<p style="margin-bottom:3em;"><i>abajo la dictadura</i></p>
<p>esto no es lo que usted pensaba</p>
<p style="margin-bottom:8em;">es una universidad católica</p>
<p style="margin-bottom:2em;"><b>*******</b></p>
<p><b>Un </b>árbol siempre es ajeno</p>
<p style="margin-bottom:3em;">si no hubo padre con quién sembrarlo</p>
<p>soy ciudadano de una patria absurda</p>
<p>debo aprender a quererla</p>
<p>que acaso sea más que odio a mí mismo</p>
<p style="margin-bottom:8em;">ciudadano de todo llanto</p>
<p style="margin-bottom:2em;"><b>*****</b></p>
<p><b>H</b>ubo rosa cuando dijiste rosa</p>
<p>hubo los cuerpos que nombraste en la respiración flamenca</p>
<p style="margin-bottom:3em;">y ese intento de decir con el taconeo que eres un animal que ya no ama</p>
<p>Habituada como estás al desprendimiento frágil del sudor</p>
<p>caminas hacia mí, descalza</p>
<p>y por primera vez encuentras manos  casa</p>
<p style="margin-bottom:8em;">tierra para un nuevo vuelo</p>
<p style="margin-bottom:2em;"><b>*****</b></p>
<p><b>M</b>e he entregado a memorizar tu fuego</p>
<p style="margin-bottom:3em;">esa manera de quebrarte en el sexo</p>
<p>no somos entonces más de lo que éramos</p>
<p>y decides detener el verso, beber algo</p>
<p style="margin-bottom:3em;">dices <i>este cuerpo no sirve</i></p>
<p>aturdida, cobarde y casi ebria</p>
<p>no eres capaz de levantarte y escribir</p>
<p style="margin-bottom:3em;">algo que para ti valga la pena</p>
<p>al día siguiente</p>
<p>alguien más ignorante que tú</p>
<p>te llama poeta</p>
<table style="width:75%;border-color:#848e9b;border-style:solid;border-width:1px;margin:11em 10em 7em 1.5em !important;">
<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-derecha" alt="" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/06/leonardo-portada.png?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><b>Leonardo González-Alcalá</b> (Caracas, 1987). Poeta, músico y licenciado en Derecho por la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela. En el año 2007, el poemario <b><i>El país de los muertos</i></b> obtiene el Premio de la XII Bienal Francisco Lazo Martí del Ateneo de Calabozo. Ha publicado en poesía <b><i>El país de los muertos</i></b> (<i>2011, segunda edición publicada por el Grupo Editorial Eclepsidra</i>), y <b><i>Gesto quebrado</i></b><i> </i>(<i>2011, Editorial Equinoccio</i>). Es coautor de la antología poética <b><i>El ojo errante</i></b> (<i>2009, Editorial El pez soluble</i>).</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11614/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11614/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11614&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Leonardo-Portada</media:title>
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			<media:title type="html">lasmalasjuntas</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>Presentación del Dossier de Octavio Armand</title>
		<link>http://lasmalasjuntas.com/2013/05/09/presentacion-del-dossier-de-octavio-armand/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 19:53:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
		<category><![CDATA[Ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Armand]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 45]]></category>

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		<description><![CDATA[Johan Gotera &#8211; Editor Invitado (Venezuela) ¿Qué plazos debe cumplir una fuerza para mostrarse en toda su magnitud? Los aciertos de Octavio Armand alcanzaron su madurez irreprochable hace 30, 40 años, y sin embargo, la exigencia de su obra pudiera responder por el lugar arisco, casi inaccesible, que ocupa en nuestra literatura. Ni su ensayo [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11523&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto-feature"><em>Johan Gotera &#8211; Editor Invitado (Venezuela)</em></p>
<p><span style="font-variant:small-caps;font-size:1.25em;">¿Qué plazos debe cumplir una fuerza para mostrarse</span> en toda su magnitud? Los aciertos de Octavio Armand alcanzaron su madurez irreprochable hace 30, 40 años, y sin embargo, la exigencia de su obra pudiera responder por el lugar arisco, casi inaccesible, que ocupa en nuestra literatura. Ni su ensayo ni su poesía toleran al lector descuidado o negligente. Sólo aquel que quiera transformarse y permanecer bajo un desafiante disturbio de los sentidos podrá alcanzar los frutos de ese árbol de incontables ramas. Pensemos, mejor, en las formas del erizo. “El hecho de que lo puedas oír no quiere decir que lo conocerás”, advierte en este Dossier Miguel Ángel Campos. Leonardo Rodríguez hablará por su parte de un difícil nacimiento y Luis Moreno Villamediana de una escritura que sacude.</p>
<p>“¿A qué se dedica Usted, qué hace?”, le pregunté el sábado 26 de abril de 2008 cuando me hice su amigo en una pequeña librería de Caracas. “Lo menos posible”, me respondió en su ejercitada lengua para el humor y el sobresalto. Tres años más tarde, en el cuarto donde almacenaba sus trastos viejos, encontré varias cajas que el poeta parecía haber entregado al olvido con numerosos ejemplares de <i>Cómo escribir con erizo</i>, <i>Son de ausencia</i> o <i>Piel menos mía</i> junto a  varias colecciones completas de <i>escandalar</i>, la mítica revista que dirigiera en Nueva York desde 1978 a 1984. Como mérito de esta revista podríamos citar la primera traducción al español que consintiera Edward Said;  la polémica que en 1980 sostuvieran Ángel Rama, Julio Ortega y el propio Armand sobre el caso de los escritores latinoamericanos en el exilio; traducciones del poeta surrealista haitiano Magloire Saint Aude; inéditos de un Martín Adán ya recluido en un hospital de Lima o los poemas del poco conocido entonces Osvaldo Lamborghini, por señalar sólo algunos.</p>
<p>Algún día su correspondencia será solicitada por una universidad. Westphalen, Pacheco, Paz, Cioran, Sarduy, Valente, Vitier, Sologuren, Lihn, Blanca Varela, Cabrera Infante, José Bianco, Jorge Edwards, Dore Ashton, Mark Strand… ¿qué mapa de indagaciones vitales y estéticas se levantará de tales fuentes?</p>
<p>Había imaginado que su obra sería póstuma. La exhaustividad de estos ensayos adelanta, por el contrario, que una rara fecundidad está por nacer.</p>
<p style="margin-left:30em;"><em>Johan Gotera</em></p>
<p><span id="more-11523"></span> </p>
<table style="width:75%;border-color:#848e9b;border-style:solid;border-width:1px;margin:5em 10em 6em 1.5em !important;">
<tbody>
<tr>
<td style="padding:15px;"><img class="foto-autor-derecha" alt="Trejo-foto" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2012/08/johan-foto.jpg?w=117&#038;h=100&#038;crop=1&#038;h=100" width="117" height="100" /><strong>Johan Gotera</strong> (Venezuela, 1974). Ensayista. Mgr. en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar. Ha publicado <em>Severo Sarduy: alcances de una novelística y otros ensayos</em> (2005), premio Monte Ávila de Ensayo y Libro de Crítica según el Centro Nacional del Libro de Venezuela. Premio de Investigación &#8220;José Carlos Mariátegui&#8221; del CELARG (2011). Ha publicado en <em>Diario de Cuba</em> (Madrid),<em> La Siempreviva</em> (La Habana), <em>Revista de Artes y Humanidades</em> de la UNICA (Maracaibo), entre otras. En septiembre de este año saldrá su estudio <em>Octavio Armand contra sí mismo</em> en la Colección de Estudios Hispanoamericanos de la editorial Efory Atocha (Madrid).</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11523/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11523/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11523&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Cinco poemas inéditos</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 13:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Armand]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Octavio Armand Cacería El ciervo se inclina tras serenar sus perfiles. Se asoma al fondo hasta que ve sus ojos sin saber qué son. Finas cucharillas de plata, llaman los belfos al agua por el nombre que más le gusta. Arponeadas, las burbujas estallan en la sed. A tao, a brisa, a transparencia, a nada sabe el agua mientras la [&#8230;]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11316&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-11319" alt="Octavio-Armand-Habano" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/octavio-armand-habano.jpg?w=600&#038;h=234" width="600" height="234" /></p>
<p id="autor-texto" style="margin-left:1em;"><em><strong>Octavio Armand</strong></em></p>
<p style="margin-top:2em;"><b>Cacería</b></p>
<p>El ciervo se inclina</p>
<p>tras serenar sus perfiles.</p>
<p>Se asoma al fondo</p>
<p>hasta que ve sus ojos</p>
<p>sin saber qué son.</p>
<p>Finas cucharillas de plata,</p>
<p>llaman los belfos al agua</p>
<p>por el nombre que más le gusta.</p>
<p>Arponeadas, las burbujas</p>
<p>estallan en la sed.</p>
<p>A tao, a brisa, a transparencia,</p>
<p>a nada sabe el agua</p>
<p>mientras la lengua traza</p>
<p>cien círculos concéntricos;<br />
un compás cien veces cercado</p>
<p>por la corriente que se remansa</p>
<p>pero sigue, indetenible;</p>
<p>cada guijarro, cada gota,</p>
<p>un punto y seguido de la línea</p>
<p>que escribe entre lo alto y lo bajo.<span id="more-11316"></span></p>
<p>Allí se juega al arrastre.</p>
<p>Allí se cruzan el cernícalo y la ardilla.</p>
<p>Allí se viran las burbujas</p>
<p>como barajas de Tarot</p>
<p>hasta que un arcano mayor</p>
<p>se posa sobre la gota mineral</p>
<p>y el estallido de la piedra.</p>
<p>Es el XIII de guadaña rasante.</p>
<p>Es el XIII de borde afilado.</p>
<p>La corriente, un césped</p>
<p>cortado por la brisa</p>
<p>entre barajas de mármol.</p>
<p>El ciervo casi herido bebe sus ojos</p>
<p>y bebe en sus ojos el agua.</p>
<p>Por última vez sacia la sed</p>
<p>que lo arrima a la muerte.</p>
<p>Cucharillas de plata, los belfos;</p>
<p>porcelana, la otra orilla.</p>
<p>Los perfiles azorados</p>
<p>rozan con las burbujas.</p>
<p>Palpitan como amantes,</p>
<p>poro a poro; otra vez alzan sus copas</p>
<p>hacia el labio, el ciervo y el agua</p>
<p>cada vez más desnuda; muerden</p>
<p>la dicha de decir agua y repetirla</p>
<p>hasta que entre ambos</p>
<p>tienen solo dos ojos</p>
<p>y dos labios para una sola sed;</p>
<p>penúltimo sabor de la nada</p>
<p>que ninguno reconoce,</p>
<p>que nadie recordará.</p>
<p>Caracas, 12 de diciembre 2011</p>
<p style="margin-top:20em;"><b>Haikú </b></p>
<p>En la acuarela</p>
<p>de diecisiete sílabas</p>
<p>salta la rana;</p>
<p>golpe de abanico;</p>
<p>arco de horizonte a punto de plegarse;</p>
<p>tachi suspendido para el tajo;</p>
<p>kimono entreabierto al rendirse un cuerpo a otro;</p>
<p>lo inmediato apenas ensortijado por el encadenamiento</p>
<p>contable;</p>
<p>hora y paisaje resumidos en un eslabón;</p>
<p>nube que se aleja como carpa o piedra o riachuelo</p>
<p>mientras las palabras y los colores se secan:</p>
<p>hojas de otoño, piel de geisha;</p>
<p>sedas la vida y el sentido de la vida;</p>
<p>trazo caligráfico, tajo, todos los crisantemos arrancados,</p>
<p>todos menos uno;</p>
<p>rasgaduras, el cuerpo y el papel;</p>
<p>manchas que se disipan o que perduran;</p>
<p>una misma tradición, acuarela, chabana, haikú;</p>
<p>y de repente, asombro, suspiro;</p>
<p>vuelve a saltar la rana;</p>
<p>5, 7, 5 sílabas.</p>
<p>Caracas, 6 de enero 2012</p>
<p style="margin-top:20em;margin-bottom:25em;"><b>Fe de erratas*</b></p>
<p>____________________________________________________</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;margin-bottom:2em;">*  Sacude la escritura, propia o ajena, como para desempolvarla,<br />
purgándola de adjetivos que no conozcan la tabla de multiplicación<br />
por retentiva infusa; y prolongándola a plazos indefinidos en el tiempo,<br />
como si pretendiera escapar del cascarón que redacta, pues en sus<br />
manos la sintaxis es un breviario de historia y los verbos marchas<br />
forzadas hacia pasados supuestos y futuros no menos dudosos.</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;margin-bottom:2em;">__   Ay, los verbos, se le ha oído decir. Se atrasan o se adelantan<br />
como los relojes suizos. Les falla el gallo, cuando no el sol y la luna<br />
o, todas juntas, las cuatro estaciones. Conjugarlos es una ciencia<br />
inexacta. Un arte subalterno pero insumiso.</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;margin-bottom:2em;">Cuida los detalles como el punto de sal para la demorada cena<br />
de Calígula o Nerón. No se salvan ni los vivos ni los muertos.</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;margin-bottom:2em;">__   El maquillaje funerario es más antiguo que la primera dinastía.</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;">Nunca ha explicado cómo pudo descubrir tantas erratas en la soberbia<br />
página en blanco. Pero la lista meticulosamente elaborada tras<br />
tenaces y sucesivas lecturas, poco exhaustiva según él, señala<br />
aproximadamente un centenar, entre deslices tipográficos,<br />
desaciertos de diseño y descuidos que no vacila en calificar de<br />
imperdonables. Solo el fuego, hay quien lo afirma, podría entregar<br />
una lectura más cabal del asombroso amago de Stéphane Mallarmé.<br />
Aquella página de márgenes rigurosamente exclusivos, con esta fe<br />
de erratas que ahora la esclarece, halla su complemento perfecto.<br />
Su colmo. Su Champollion.</p>
<p style="font-size:.9em;line-height:1.9em;">Caracas, 16 de diciembre 2011</p>
<p style="margin-top:20em;"><b>Albergue</b></p>
<p>¿Las palabras</p>
<p>o los márgenes?</p>
<p>¿Qué estará</p>
<p>más vacío?</p>
<p>¿Dónde habrá</p>
<p>espacio para ti?</p>
<p>Caracas, 6 de diciembre 2011</p>
<p style="margin-top:20em;"><b>Lección de anatomía </b></p>
<p>La cabellera de Berenice</p>
<p>El ojo de la cerradura</p>
<p>Los dientes del peine</p>
<p>La garganta de Salang</p>
<p>El cuello de botella</p>
<p>La columna dórica</p>
<p>El árbol respiratorio</p>
<p>Las hojas del libro</p>
<p>La muñeca de trapo</p>
<p>La mano del destino</p>
<p>El índice de anisidina</p>
<p>El talón de pago</p>
<p>El pie de página</p>
<p>El paso del tiempo</p>
<p>Caracas, 6 de noviembre 2011</p>
<p style="margin-top:20em;"><b>Cantar a cántaros</b></p>
<p>Les doy la primera opción de publicar estos papeles porque no tengo otra.</p>
<p>Todas mis obras son póstumas. O casi. Sobras de lo que ha sido mi vida.</p>
<p>Nunca fui al pozo por el balde ni por la soga. Ni por el tosco brocal de piedra.</p>
<p>Siempre fui por agua.</p>
<p>Que tuviera que saciar la sed ahorcándome o lapidándome, no fue culpa</p>
<p>mía. Ojalá tanto trajín no haya sido enteramente en vano.</p>
<p>Por lo pronto aprendí que en rápidos sorbos las piedras más pequeñas</p>
<p>no hacen daño. Son como burbujas. No solucionan el desierto pero con</p>
<p>ellas se pueden construir pirámides. Muy útiles, pues, para póstumos.</p>
<p>También sirven para hacer gárgaras a orillas del mar, ampliamente</p>
<p>recomendables por cierto para tartamudos.</p>
<p>Cantar no es un cántaro. Y un palíndromo en d,e,s,i,e,r,t,o tampoco.</p>
<p>Pero avivan el sueño de un oasis. Algo es algo.</p>
<p style="margin-bottom:10em;">Caracas, 9 de octubre 2008</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11316/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11316/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11316&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Octavio Paz a Octavio Armand &#8211; Carta</title>
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		<pubDate>Thu, 09 May 2013 12:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 45]]></category>
		<category><![CDATA[cartas]]></category>
		<category><![CDATA[octavio paz]]></category>

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		<description><![CDATA[Octavio Paz (México)<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11147&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto-feature"><em>Octavio Paz (México)</em></p>
<p><img src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/paz-1-1.jpg?w=800&#038;h=310" alt="Paz-1-1" width="800" height="310" class="aligncenter size-full wp-image-11241" /><span id="more-11147"></span></p>
<p><img style="margin-bottom:2em;margin-top:-13.75px;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/paz-1-2.jpg?w=800&#038;h=722" alt="Paz-1-2" width="800" height="722" class="aligncenter size-full wp-image-11242" /></p>
<p><img style="margin-bottom:6em;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/paz-2-1.jpg?w=800&#038;h=1033" alt="Paz-2-1" width="800" height="1033" class="aligncenter size-full wp-image-11246" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11147/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11147/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11147&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>E.M. Cioran a Octavio Armand &#8211; Carta</title>
		<link>http://lasmalasjuntas.com/2013/05/09/e-m-cioran-a-octavio-armand-cartas/</link>
		<comments>http://lasmalasjuntas.com/2013/05/09/e-m-cioran-a-octavio-armand-cartas/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 May 2013 11:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>LasMalasJuntas</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dossier]]></category>
		<category><![CDATA[Vol. 45]]></category>
		<category><![CDATA[cartas]]></category>
		<category><![CDATA[cioran]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lasmalasjuntas.com/?p=11437</guid>
		<description><![CDATA[E. M. Cioran (Rumania-Francia)<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11437&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p id="autor-texto-feature"><em>E. M. Cioran (Rumania-Francia)</em></p>
<p><img src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/cioran-carta-1-1.jpg?w=800&#038;h=335" alt="Cioran-Carta-1-1" width="800" height="335" class="aligncenter size-full wp-image-11439" /><span id="more-11437"></span></p>
<p><img style="margin-bottom:2em;margin-top:-35.75px;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/cioran-1-11.jpg?w=800&#038;h=710" alt="Cioran-1-11" width="800" height="710" class="aligncenter size-full wp-image-11443" /></p>
<p><img style="margin-bottom:3em;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/cioran-carta-1-2.jpg?w=800&#038;h=1067" alt="Cioran-Carta-1-2" width="800" height="1067" class="aligncenter size-full wp-image-11441" /></p>
<p><img style="margin-bottom:3em;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/cioran-sobre-1.jpg?w=800&#038;h=600" alt="Cioran-Sobre-1" width="800" height="600" class="aligncenter size-full wp-image-11456" /></p>
<p><img style="margin-bottom:7em;" src="http://lasmalasjuntas.files.wordpress.com/2013/05/cioran-sobre-2.jpg?w=800&#038;h=600" alt="Cioran-Sobre-2" width="800" height="600" class="aligncenter size-full wp-image-11457" /></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11437/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lasmalasjuntas.wordpress.com/11437/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lasmalasjuntas.com&#038;blog=21146840&#038;post=11437&#038;subd=lasmalasjuntas&#038;ref=&#038;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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